Poder simbólico
Aunque me gustaría presumir de iconoclasta no puedo dejar de nombrar autores y libros como la Biblia: “En el principio era el Verbo y el Verbo se hizo carne y habitó entre los hombres”, si esto fuera verdad, si en verdad el verbo se hubiera llegado a hacer carne otro gallo hubiera cantado, quiero decir que la teoría de las distintas filosofías humanistas y filántropas hubiesen dado la felicidad a la raza humana, pero cuán distinta es la verdad. Y así llegó un día en que vi la vida como resultado de un destino en parte moldeable, que daba mucho juego al que bajo él se movía, y tampoco como supondréis esta idea es mía sino de Ortega y Gasset. “El hombre libre es el que danza con sus cadenas” dijo Nietzsche.
Ya leí el Quijote, fue mi primera gran novela; la primera que me hizo pensar más allá de lo que cualquier libro me había hecho pensar hasta entonces, antes ya había caído en mis manos Drácula el libro de terror mejor escrito de la historia de la literatura (ésta es una opinión mía).
Muy tarde he llegado a admitir al hombre como ser que se empareja, cosa que Cervantes bien que nos mostró en su obra culminante, esta idea me tuvo muy preocupado durante la década de los noventa hasta que lo vi claro: la humanidad estaba formada por parejas que se complementaban, ya en las terrazas de los cafés, ya en las fábricas, ya fuere entre parejas de enamorados, era en éstos casos en los que únicamente admitía este tipo de uniones, lo podemos plantear de la siguiente manera, la pareja es la parte más pequeña de la sociedad, es como el átomo en la materia no obstante depende de otras partes de ella o en el caso de la pareja de otras personas.
El Quijote de Cervantes, (Como inciso, pues primeramente hablaré de Drácula de Stocker), es el libro más universal que conozco aparte de la Biblia, y la Odisea de Homero, aunque sé que desconozco la existencia de una gran parte de la literatura universal clásica, y mucho más todavía de tema religioso.
Drácula fue el primer libro que cayó en mis manos y leí, y digo libro en el sentido clásico de la palabra, ya había leído tebeos y otro tipo de historias e historietas en las que había (Y no es que no las haya en el Quijote), ilustraciones de todo tipo, pero éstas ocupaban la mayor parte de lo impreso.
Leía Drácula en mis momentos libres, estudiaba las lecciones que nos preguntaban cada día, y a renglón seguido me ponía en su lectura, este libro vino a mí de mi hermano, pues se lo encontró en la calle; como iba a la escuela por la mañana y por la tarde, lo leía en la hora de la comida y también al llegar a casa por las tardes, me enteré de cómo el Conde Drácula infestaba a sus víctimas haciéndolas inmortales, pero a cambio debían de por vida o mejor de por muerte, (Pues realmente estaban muertas), beber de sangre ajena, es decir, clavar los afilados colmillos en el cuello de personas vivas y después robarles la sangre, y así se creaba una espiral de muerte y resurrección, la cual, pese a la evidencia del hecho nunca se produjo, ni los propios vampiros creo que la quisieran, pues hacer un correligionario suponía un gran peligro al abrirse el abanico de los infectados en proporción geométrica, en resumen podrían verse inmersos en un mundo sin sangre fresca.
Pese a lo superficial que hoy veo la novela, aunque tenga connotaciones de todo tipo, como que hay personas que son ladronas de fe, es decir, que mediante el engaño natural de toda relación entre dos, tres, cuatro o más personas siempre salen ganando y consiguen la fe que les permite o nos permite seguir cuerdos, fue el libro que me introdujo en la lectura, tanto es así que leí ávidamente a partir de entonces todo lo que caía en mis manos, por regla general eran lecturas de terror, por aquella época me aficioné también a la ciencia-ficción, pero no he seguido con ello tal vez por la insistencia de mi hermano (por cierto, hay un libro: Forastero en tierra extraña de Robert A. Heinlein, que me fue recomendado por él, que no he leído todavía, es un reto pendiente).
Más tarde oí decir que había que leer el Quijote, pues era de lectura obligada para quien quisiera tener una idea clara de lo que es, fue y será la literatura española, muchos lo decían con comedimiento y modestia, pero había los mitómanos de la cultura española y los nacionalistas que lo vendían a troche y moche, como bandera de un nacionalismo español que como me pasa con todos los nacionalismos me da cierto tufo de narcisismo, y mi sorpresa fue mayúscula cuando leyendo mucho más tarde del momento en que me planteé esta idea El malestar en la cultura de Freud, leí que éste, al nacionalismo, lo llamaba el “Narcisismo de las pequeñas diferencias”. Y me había regalado mi tía Carmen, hermana de mi padre, un Quijote de edición resumida para lectores jóvenes que me sirvió para entender un poco el mundo y sobre todo España y La Mancha, o mejor dicho la Castilla que representan Don Quijote y Sancho Panza; que os voy a decir del Quijote, hoy se diría que es el hombre de espíritu joven, revolucionario, visionario, vitalista, pero no ciego, pues a la hora de su muerte decide renunciar a su sana locura; ya más tarde leí a Nietzsche y me di cuenta que éste le reprochaba su renuncia, aunque fuese en la hora final, para él era la renuncia de Wagner cuando compuso Parsifal, un canto al occidente cristiano, lo que para Nietzsche fue el Parsifal de Wagner fue también la ruptura con todos los sueños de andanzas y pendencias de Don Quijote, pues con ello representaba el choque con un mundo trivial y sobre todo frívolo, que había roto los lazos con la cultura griega, había perdido la sana sabiduría y el valor, la areté del tosco Sócrates, pues no congeniaba el filósofo alemán antidealista con Platón y Aristóteles, que dieron paso con sus teorías al cristianismo, veamos sino la teoría platónica del mundo de las ideas donde cualquier idea que podamos concebir tiene su existencia en ese cielo, o archivo de las almas que es el mundo de las ideas. El Quijote visto desde un punto de vista formal nos trae el fin de la novela de caballerías que tuvo su esplendor con el Tirant lo Blanch de Martorell, el ilustre valenciano cuñado de otro, éste poeta, Ausiàs March, que en su obra refleja cierto narcisismo, ya estudió esta teoría un psicólogo catalán por los años noventa, March tiene un universo sensual, vitalista y atormentado, canta siempre a su amada, la hermana de Joanot Martorell, muerta de un mal parto, aunque todos bastardos, March tuvo un montón de hijos, pero a parte del lamento por la esposa muerta lliris entre cards, vivió el final de una época, el final de la aristocracia de la Edad Media, por lo cual su sufrimiento tuvo que ser mucho mayor que el de muchos otros escritores, más acordes con su tiempo. Son un fruto más temprano las obras de estos dos escritores que la de Cervantes, y aunque fue el Quijote el final de la novela de caballerías, también en parte lo fue el Tirant, no olvidemos la carga de humor y sensualidad de la obra y sobre todo que el héroe muere de una pulmonía, forma poco heroica de morir un señor, lo que algunos han tomado como crítica humorística a la novela de caballerías por parte de Joanot Martorell.
Como decía Shirley Maclaine en El apartamento película de Billy Wilder, mi preferida, “Hay víctimas y aprovechados, es el sino de cada cuál y no tiene remedio”, y en este caso Don Quijote y Sancho Panza son compañeros de andanzas y forman una simbiosis que no sé si estudiada por alguna escuela psicoanalítica, pero que vista por simple intuición tiene mucho de real, Don Quijote es el vitalista que rompe con todo, el amante de la verdad, de la justicia de lo imposible, el niño transvalorador de los valores y Sancho es aquel hongo que se adhiere al árbol que es Alonso Quijano y lo complementa, dándole cierta substancia que éste necesita, lo apega a la tierra viviendo de su savia, la futura ínsula; es el ser ingenuo y digamos normal de la película, si se le puede llamar normal a eso de seguir ciegamente a un loco, pero es la parte más pragmática y por ello ingenua de la simbiosis.
Como todo metafísico, o mejor patafísico, Don Quijote ama los libros como los amaba Borges (quien decía que sin los metafísicos la literatura y el mundo perderían el todo, y sabía muy bien que sólo lo masculino antepone la filosofía al poder, quizá porque ya lo posea, hablo del falo freudiano), su vida giraba en torno a ellos, incluso llegó a escribir un cuento llamado Pierre Menard, autor del Quijote que se encuentra en el libro de cuentos Ficciones, en el que este hombre, Pierre por puro azar (que en Borges nunca es azar, pues creo que como Joyce, Borges es un loco ilustre en el amplio sentido de la palabra, y juega con la idea de infinito y de absoluto), calca el idéntico Quijote debido a una duplicidad de causa-efecto en sus vidas, como si un jugador de ajedrez, y ésto es muy normal juegue hasta la jugada digamos 30 lo mismo que su predecesor, o incluso toda la partida, en el caso del ajedrez, que es un arte como la literatura se da el caso en algunas ocasiones, pero pese a la semejanza de la literatura con el ajedrez, en ésta no se da esta circunstancia. La literatura es arte porque tiene un comportamiento dialéctico al igual que el ajedrez y a la vez al igual que éste tiene un lenguaje propio, en el caso de la literatura son los símbolos y sus significados; cuanto al caso del ajedrez ¿podríamos imaginarnos el juego arte sin sus piezas, o sin sus reglas? formarían estas últimas un lenguaje más prosaico, pero nada desdeñable, las piezas en el ajedrez por el mero hecho de existir y de ser diferentes confieren al juego una lógica, como lo haría un jeroglífico o un criptograma, pero volvamos a los libros, nada hay más real que un libro, hoy en el siglo XXI todavía podemos encontrar El banquete de Platón mientras que no podemos encontrar al propio Platón, por este motivo nada hay tan eterno como los libros, como dijo Bulgakov en El maestro y Margarita: _“Los manuscritos no arden” refiriéndose a la censura del régimen soviético, pero que bien podría valernos aquí; de la época griega nos quedan ruinas de templos, de edificios, incluso del mundo antiguo nos quedan las pirámides, pero aparte también la matemática de Pitágoras y de Euclides, y una gran parte de la obra del griego Aristóteles entre muchas otras.
Por esto la obra de Cervantes, su obra cumbre es el icono más grande de la cultura española y casi occidental, si pasamos por alto a Shakespeare; es a la vez significado y significante, en resumen un símbolo universal.
Más tarde llego a la adolescencia. Pertenezco a una generación de la que sus coetáneos se han venido en llamar generación X, que apareció al mundo cuando la última gran utopía se había ya perdido, la revolución de mayo del 68, la que lideró Cohn Bendit, la rimbombante década prodigiosa, sonaban escritores que todavía coleaban como Hermann Hesse, de la corriente vitalista alemana de después de la guerra mundial, que aún conservaba el pesimismo optimista que hace ver una salida donde sólo hay un muro, es decir un hombre, leí El lobo estepario, (las lecturas anteriores habían sido del tipo de libros de ensayo, El capital; El manifiesto comunista; Precios, salarios y ganancias; una biografía de Marx, etc…) este libro me hizo ver el optimismo de filósofos, poetas como Nietzsche, y yo me decía que un hombre no es un lobo, leyendo a Freud te das cuenta con los años que el hombre necesita de sus semejantes, aunque solamente sea para robarles un poco de fe, para poder sobrevivir, mucho me liaría si entrara a tratar ahora de biología social. Y después el lobo de la estepa encontraba un teatro anarquista que le daba varios caminos para elegir el atavismo vital por evitar el destino, todo es posible; no estoy de acuerdo; un destino completamente en nuestras manos significaría ser y es solamente cuando existimos que llegamos a rozar el ser que se diluye inmediatamente lo hemos tocado, volviendo tristemente a existir. Todo un libro fue del mismo autor: Demian una idea que hasta ese momento no me había venido a la cabeza apareció como el río Amazonas cuando desemboca en el océano Atlántico, me trastocó completamente la aparición de los signos y su interpretación en forma de gestos, siempre son los libros como en el Quijote los que provocan la peste (Aunque nunca un libro ha provocado ningún mal que uno no llevara dentro) en la novela, Demian, el protagonista es un niño mitad sabio, mitad hombre corriente que sabe interpretar los gestos de las personas que conoce, y yo, ingenuo de mí, pensé que podría interpretar los gestos de las personas de mi entorno, que vienen a ser como los restos, las ruinas del antiguo lenguaje perdido, de los sentimientos en la actualidad, de todas formas como bien indica Flora Davis en su libro La comunicación no verbal (O el mismo Jacques Lacan quien dice que continuamente estamos “hablando” pues el lenguaje habla en nosotros, y yo me atrevería a decir que el lenguaje habla en el universo entero, por medio de gestos, colores, olores, formas, sonidos, sabores, códigos como las distintas lenguas, las artes, las ciencias etcétera, en el marco de un sistema perfectamente abierto, por lo que no podemos sino intuir de forma inconsciente su significado en cada momento), ésta suma más del 60% de la comunicación entre las personas, los comportamientos se aprenden desde el útero materno por medio de ella, y de los “ritmos”, que estudia junto con los gestos la cinesis. No se ha conseguido un diccionario de gestos, pero se sabe que cada idioma verbal posee los suyos y la falta de sincronía entre uno y otro produce sensación de rareza. El lenguaje de gestos, de posturas, de sonidos, de olores, el rostro y demás indicadores de lo que sentimos junto a las ideas crea nuestro discurso que normalmente no busca la verdad sino la situación en un grupo o el status y otros indicadores de poder, placer, deseo etcétera. Pero que difícilmente los gestos pueden tener un código, pues cada vez que alguien tratando algún tema hace un gesto pueden pasar infinidad de cosas: que éste sea un gesto provocado por nuestro tema o que sea un recuerdo y dentro del recuerdo hay infinitas ramificaciones, o mejor tantas como veces se ha puesto el individuo a hablar o a pensar, y solamente un paranoico podría como en un diccionario de significantes de cualquier idioma, creer tener uno completo de gestos, pues cualquier sistema operativo ha de ser abierto, es decir que no globalice la suma de sus partes, de ahí las dificultades en los éxitos de la cinesis, pues como bien decían tanto Salvador Dalí (Quien decía que se hablara de él aunque fuese para bien, nos dice bastante de su terror al padre, aunque no sé si creía en Dios que en definitiva es otro padre, pese a que se puede estar cuerdo y no creer en Dios sino no tener forcluído el nombre del padre que postulaba Lacan, la pregunta es: ¿Es cobarde como defendía Sartre un hombre que cree en Dios?) como también el psicoanalista francés Lacan “El conocimiento es paranoico por globalizar la realidad” (Salvador Dalí es el gran escritor desconocido, él mismo quería ser recordado no por su pintura sino por su obra escrita). Espero que la globalización tan cacareada estos últimos años no se lleve a cabo o que no sea una globalización real, que eso me temo, por que sino estaríamos ante el fin de nuestra Era Contemporánea Occidental, visto muy por encima, el hombre tanto en su lenguaje, que es limitado con posibilidades de ampliación (O la posibilidad de creerlo), como en su filosofía siempre en continuo avance y retroceso (Dialéctica), incluso en la propia tierra, siempre ha tenido la posibilidad de avanzar, de explorar nuevos campos, de roturar nuevas tierras y teorías, y de la imposibilidad de tomar lo que es de otros viene la guerra, pues viene cuando todo está ya roturado, cuando el campo que tú necesitas para poder alimentar al recién nacido que te ha llegado del mejor de los mundos según Cioran (hace muy poco vino a parar a mí por mediación de un amigo un libro de Cioran el título era Del inconveniente de haber nacido en el que exponía que el mejor estado es el de mera posibilidad, incluso llegaba a decir que no era el mismo estado que el de después de muerto, pues ya se había vivido, y que la verdadera tragedia no era la muerte sino el nacimiento, más tarde se lo comenté a un amigo barman-filósofo y me dijo que este Cioran fue un rumano que no tuvo más remedio que hacer lo que hizo pues _era tan feo –me dijo- que no se podía dedicar al espectáculo, y yo como admirador de este barman pensé que lo que me quería decir es que todo en él era cuestión de estética y de economía, en último término hay que coger el toro por los cuernos como dice el castizo español y aceptar la realidad, seguir viviendo quejándose lo menos posible) ya es de otro que lo necesita, es cuando ese campo está globalizado, globalizar para que se comprenda mejor es llenar, es acabar con las posibilidades de un sistema, es darle la redondez de lo absoluto, en tres palabras es “cerrarlo y finiquitarlo”, como ya dijo modernamente Gödel con su teorema, no hay sistema perfecto, es más, todo sistema tiene alguna grieta que lo hace humano o más exactamente real. Al final del libro al que me refería se produce lo que he tratado de explicar arriba con el Quijote, el hecho de las relaciones de pareja, Demian acaba siendo el guía de nuestro personaje, como lo fue Don Quijote de Sancho, que muere en la primera guerra mundial pensando en Demian lo que le ayuda a dar el salto a la muerte.
Como ya dije, anteriormente había leído libros cuasi prohibidos, por impopulares en aquellos años setenta al menos para la gente adicta al régimen, como El capital de Karl Marx; lo único que al paso de los años me ha quedado de ese libro, (Que por cierto es hoy en día un libro de un autor que ha sido en economía como en derecho lo fue Jean Jacques Rousseau (En la Edad Media el derecho coincidía con la moral) o en psicología Freud; aplica el concepto de plusvalía y como esta debe ser regulada por los dos contendientes en el mundo económico trabajador y capitalista para regular el devenir de la historia) es el concepto de valor de uso y valor de cambio y sobre todo y fundamental, el concepto de plusvalía (De aquí que es tan importante el valor de uso como el de cambio, es igualmente productivo en economía el sector de servicios como el primario o el secundario); ya me gustaría que de todos los libros que he llegado a leer a mis treinta y siete años, me hubiera quedado de cada uno de ellos un poso tan enorme. Me imaginé a mis trece años que el estado, como también lo imaginaron los soviéticos, se quedaría con la plusvalía de las relaciones de mercado al ser el estado el capitalista y así bajo la dictadura del proletariado se llegaría a realizar un mundo controlado y optimizado totalmente, como querer imitar a los dioses, o cuanto menos inmortalizar la humanidad para los siglos de los siglos, toda una quimera; cuando llegué a aceptar el mundo tal y como era en su ser pasajero, en aceptar su muerte y con ella la mía, creo que empecé a ser un poco más feliz, o qué digo, empecé a estar a gusto conmigo mismo y en ciertos momentos, pues aún no lo estoy ni por asomo, cuanto menos con el resto del mundo (El otro), creo que fue Sartre quien dijo que el infierno es el otro, o los otros, y de la forma en que solucionamos el problema del yo con los demás encontramos o perdemos la oportunidad de la felicidad, si es que existe, aunque es una cobardía dejar el devenir de la historia a la buena de dios y pensar que ya hemos perdido las riendas de esta. Estamos hoy en día después de la caída del comunismo real en un pesimismo o quizás siguiendo la inercia de la corriente, es como si estuviésemos en la vejez de la historia, una época, la vejez en la que ya no se espera más que la muerte. A modo de anécdota una de las cosas que recuerdo es la descripción de la fabricación de la aguja que se relataba en El capital, como ésta pasa por multitud de manos en la cadena de producción capitalista, y de cómo yo ponía el grito en el cielo pensando en el sufrimiento de los pobres trabajadores que sólo hacían el mismo gesto durante todas sus horas de trabajo, que eran muchas. Aunque todo hay que decirlo, (y aún no creyendo hoy por hoy que haya habido revolución alguna), el marxismo fue un movimiento positivo para la masa de trabajadores pues consiguió que en los países capitalistas se redujera la jornada laboral a 8 horas y que se creara no una clase trabajadora paupérrima, sino una gran masa de personas que formaron la clase media. Pese a que este hecho hay quien afirma que lo consiguió el aumento de la producción, también hay quien dice que occidente ha cambiado el sistema esclavista de sus antiguas civilizaciones por el consumo, no sé hasta donde podemos llegar, y hasta donde aguantará este consumo desenfrenado que puede acabar con todas las reservas de materias primas y lo que ello conlleva de empobrecimiento de la calidad de vida y no sólo eso, sino que se pueden romper toda una serie de ecosistemas, que de hecho ya está ocurriendo y sólo nos queda romper alguno verdaderamente necesario; pero si ha de ser ley de vida morir, también lo es la estupidez humana
Ya no hablo de la estupidez humana, aunque lo que voy a exponer es inherente al ser humano, es que en toda relación hay una plusvalía, grande o pequeña todo depende de la vitalidad de los relacionados y una de las formas de regular dicha plusvalía es el derecho, también puedo decir que Marx se equivocó cuando intentó regular la plusvalía de la colectividad olvidándose de la individual, sabía o intuía como lo postuló Freud, que para la identificación del individuo era necesario el violentar al otro (La analogía más trivial fue la de aquel cura que le dijo a su feligresa una vez confesada: _confesándose conmigo usted irá al cielo pero yo caeré en los infiernos.), pero lo que hizo o intentó hacer porque era irremediable violentar al otro, que en este caso era el sistema capitalista, violentó, pero de una forma colectiva, olvidándose de que debajo de estas superestructuras como él las llamaba, hervía el alma humana y acabó la dictadura del proletariado sucumbiendo no por la falta de producción, que sería un elemento que no debería provocar ninguna grieta profunda en su sistema, sino por la ebullición de toda una masa de individuos, incluso en el punto más alto de la pirámide, es decir del partido, de Lenin se pasó a las purgas de Stalin y así hasta la caída del muro de Berlín.
Más o menos a los dieciséis años le cambié a un amigo el libro del desasosiego de Fernando Pessoa por los libros La defensa de Nabokov y La batalla de las ideas en ajedrez de Anthony Saidy, que era una trabajo de filosofía del ajedrez. El de Pessoa, que leí unos años más tarde, no de un tirón, ni ordenadamente de la primera página a la última, pero si hojeándolo y pensando, lo leía en el autobús de camino al trabajo, aunque no era el mío un trabajo en que pudiera estar perdiendo el tiempo en estas lecturas por lo precario de aquél, saqué que la razón de la que está hecha la metafísica, o por extensión de la que está hecho el racionalismo de Descartes se basa en una duda, la duda metódica cogito ergo sum, de lo cual se extrae que de lo único de lo que no podemos dudar es de la propia duda (Anteriormente estaba la corriente clásica que substancializaba la realidad, es decir, una piedra es tanto si yo existo como si no, el idealismo dice la piedra es tanto en cuanto yo existo y la veo, y la corriente actual a partir de Nietzsche o quizá de Kant que dice que hay en parte algo que es piedra y yo le doy el nombre y mi forma de verla, de ver la realidad) y con esta doctrina entra en Europa el idealismo que tanto filósofo como ¿Kant? ha dado (La corriente contraria a la de Descartes es la de Hume quien dice que el principio de causa y efecto es una creencia, yo caliento agua y creo que esta se calienta de ahí la utilidad de la experiencia) y también tantos poetas como Rilke o Hölderlin, de este poeta subrayo Hiperion, ¿Cómo es posible que un alma alemana haya podido escribir tanto y tan bien de la Grecia clásica, y sin haber estado nunca en ella?, Un ejemplo es como canta a su amada, está presente el eterno femenino: “¡Mélite! ¡Oh Mélite! ¡Criatura celestial!. Quisiera saber si a veces piensa en mí. ¡Quién sabe si me añora! Volveré a encontrarla en algún período de la existencia eterna. ¡Seguro! Lo que es afín entre sí no puede huirse eternamente.” Está escrito con una prosa poética majestuosa, otro ejemplo sería el de Albert Camus en: El revés y el derecho, “Hay mujeres en Génova cuya sonrisa he amado durante toda una mañana, no volveré a verlas, evidentemente, nada hay más simple, pero ninguna palabra podrá apagar la llama de mi pena”, hay hombres y mujeres del eterno femenino, es decir, que aprecian la belleza de la mujer, mientras que también los hay del eterno masculino, cuando el primero se da en una mujer tenemos la típica mujer histérica que se enamora de un hombre pero su relación con él descansa en hacerse pasar por esa mujer a la que admira para amar a su amado (Eterno femenino), mientras que si se da en un hombre que ame a mujer, éste va directo al objeto de su deseo, si el caso es de hombre que ame a otro hombre también se da la histeria si este hombre es del eterno femenino, pues dicho hombre amará a otro pero sentirá pasión por las mujeres hermosas, el mismo caso se da en las mujeres pero al contrario, y también el último caso en el que la mujer sea del eterno masculino y vaya directamente a su objeto de deseo, su hombre. La historia nos ha hecho pensar en la mujer como histérica porque desde la edad media el mundo está concebido a medida para el hombre, entonces la mujer es el objeto de deseo, pero no de un deseo real en muchos casos, sino que todo dice …debes amar a esta bella mujer…, también se puede dar que una mujer o un hombre no enamoren, es el mito de Frankenstein de Mary Sheley, un discípulo de la psicoanalista de la escuela de Lacan Teresa Fernández, dice de Nietzsche que no enamoró a ninguna mujer porque anteponía su propio deseo al de la mujer en la cual ponía su mirada.
Podríamos perfectamente creer que la belleza es el único camino para enamorar, así mujeres y hombres se han acicalado el cuerpo durante toda la historia, pero la verdad es que esto es un simple tópico, tanto hombres como mujeres nos enamoramos de múltiples objetos como las manos, la belleza de una cara o de un cuerpo, la belleza en general tanto si es de lo espiritual como de lo físico, de la literatura, de la filosofía, de la ciencia cuando éstas son poseídas por personas, y finalmente y rompiendo toda la tradición poética, lo hacemos también de quien posee dinero o poder, ya no es la vejez algo que venda, algo que nos dignifique de cara a nuestra posible pareja como lo fue antaño, cuando ser viejo era un pasaporte al amor o cuanto menos al respeto pese a que siguen quedando personas que se enamoran de nuestras canas (Nietzsche dijo: La sabiduría es como una mujer, ama al guerrero).
Aunque parezca que el amor nace entre dos personas o seres no es cierto, sino que siempre hay como nos comenta Sócrates en El banquete una tercero que alimenta constantemente el amor; y este es la prudencia del banquete que con su derrota deja a los dos amantes libres para el camino que acabará poco o mucho más tarde, hasta que otra prudencia vuelva a alimentar la relación, un ejemplo un poco más claro pese a la complicación del hecho es cuando Alcibíades (El cual debía la vida a Sócrates quien le salvó en una batalla al estar herido) llega borracho a un banquete y se dirige a Sócrates adulándolo pero este último le dice que no es a él a quien desea sino a Agatón y lo adula para que Agatón “venza” a Sócrates (En este momento encarnando a la prudencia) y se desarrolle la relación entre Agatón y Alcibíades. Todo esto concuerda muy bien con la teoría de Freud de la muerte del padre, hay que destronar al padre para que se produzca el amor socrático, el verdadero y alimentar dicho amor a base de este sacrificio de la prudencia que representa al padre, ¿es pues el complejo de Edipo real? No. No es buscar a la madre destronando al padre sino una mujer destronando al padre propio o a la llamada por Diotima la prudencia, de esta manera el amor es una válvula de control del poder dentro de una unión entre personas, en este caso de sexo opuesto. En el caso del donjuanismo los hombres o las mujeres buscan su partenaire sin destronar al padre con lo cual un hombre por ejemplo busca al menos dos mujeres con las que alimentar la relación quitándole a la mujer dominante de la pareja de mujeres la otra la menos fuerte, con lo que se produce la muerte o destronamiento del padre, pero esta vez de una mujer, aunque pudiera haber un amor de amantes entre ambas. Cuando las personas no tienen vínculo alguno con nadie se produce o el narcisismo o la misantropía, hay personas que la llevan muy bien pero normalmente produce al menos neurosis, sólo cuando es pasajera, es decir después de la pérdida de alguien o la ruptura de alguna relación es cuando es menos peligrosa (lo asocio al número nueve). Cuando la mujer que hay al lado de un hombre es su madre éste queda en posición de donjuán, o según los freudianos puede estar en posición homosexual por un complejo de Edipo según como desarrolle su vida sexual, por esto es cierto que detrás de un gran hombre hay una gran mujer es cuando amor, sexo y poder están en perfecta armonía. Un hombre complementado por su madre no tiene tanto poder como si lo estuviese por otra mujer a este tipo de personas yo inconscientemente o quizás por el inconsciente colectivo las asocio al significante de “Rey” y al número doce.
Creo que Freud bebió de Sócrates al formular su teoría del complejo de Edipo pero esta es sólo un sueño de Freud, no una realidad según el psicoanálisis moderno. Como yo lo veo, el amor funciona así: Un hombre elige a una mujer entre dos, luego la mujer se enamora de un hombre entre dos, uno de ellos es el anterior y el hombre elegido destrona al otro hombre con una prueba de amor, que violente al otro, siempre tomando la mujer de otro hombre y el hombre de otra mujer.
Pessoa abomina de la razón porque le hace no caminar, el hombre de las mil caras, de los mil heterónimos fue un triste funcionario, ya típico tema de los libros portugueses, como el del premio Nobel José Saramago Todos los nombres en las que otro funcionario investiga en el registro el nombre de una persona entre tantos y tantos papeles, con un final sorpresivo. También en la literatura rusa hay abundantes funcionarios, ya en los libros de Dostoievsky, o en los de Chejov. Que decir de El idiota, escrito por Dostoievsky en el que un hombre enfermo decide ser normal, casarse, hacer fortuna, pero no puede moldear su destino, este autor refleja en sus obras la lucha siempre del bien y del mal, en Noches blancas se ve claramente cuando la protagonista que es disuadida de suicidarse por nuestro héroe, no puede quererlo de todas formas con lo que la ingratitud vence al cariño y acaba yendo hacia el hombre causante de su infortunio, de lo que se habló en el libro Las afinidades electivas de Johann Wolfgang von Göethe.
En El retrato del artista adolescente James Joyce escribe la historia de Irlanda, en este libro nos muestra la evolución sentimental del conflicto de esta nación, sobre todo inventa los sentimientos, nadie hasta este momento había interpretado el mundo de los sentimientos, en este caso basándose en la figura de Dédalus el niño artista; en Joyce se cumple lo que los psicoanalistas de la escuela de Lacan buscan para con sus pacientes, esto es, anudar el nudo gordiano. Joyce es en el amplio sentido de la paráfrasis un gran loco al igual que he dicho de Borges, pero que no ha desarrollado los síntomas de ninguna de las psicosis, en el modo en que las diagnosticó Freud; el psicoanalista Lacan pese a toda la curiosidad incrédula de sus discípulos y adversarios estudió los nudos, no los filosóficos ni los lingüísticos sino los de verdad, nudos propiamente dichos, y descubrió que para el remedo, que no la curación de las neurosis era necesario anudar el nudo gordiano, es decir el nudo de nuestro equilibrio, y vio que había equivalentes entre los nudos y las enfermedades mentales.
Joyce crea para la literatura los sentimientos, al igual que el loco de Borges, el anglófilo, el ratón de biblioteca, pero sobre todo el gran literato de la lengua castellana después de Cervantes (Dijo del cine que era un sueño dirigido, da la casualidad que Lacan dijo que el psicoanálisis es una paranoia dirigida). Si alguien nos dice que es preciso viajar o vivir mucho o muy intensamente para la realización del individuo no lo creáis, Borges demostró que con una gran biblioteca e invirtiendo tiempo se puede llegar a ser el más aguerrido legionario o el más infalible teólogo o chamán. La literatura nos brinda esa ventaja, de viajar sin moverse del sillón de nuestra casa, y de ser en el más amplio sentido de la palabra, si es que se puede llegar a ser, pues en el camino está el secreto, unas veces se roza el ser y otras se existe tristemente.
Después de llenarme de ínfulas culturales decidí que debía ser un poco más normal y decidí por recomendación de un amigo leer un gran libro: Tonio Kröger de Thomas Mann, es un libro en el que me vi reflejado, el sueño del artista que ve como sus amigos son de ojos claros y mirada sincera, mientras él un niño hijo de madre italiana, de ahí su nombre, tiene los ojos oscuros y por tanto la mirada cálida, complicada y profunda; él que toda su vida ha buscado el saber, la expresión de lo inefable como modo de encauzar su vida acaba admirando a uno de sus amigos más sencillo y normal, con todos los defectos y virtudes del como dice Machado en Campos de Castilla en su poema Un loco, la terrible cordura del idiota; del hombre normal que es cruel e ingenuo a la vez, cosa que casi siempre va unida. Y como he hecho referencia al libro de Antonio Machado Campos de Castilla, he de decir que es el libro del siglo XX que mejor ha descrito la vida de una persona (Antonio Machado), y a toda una colectividad, la España dividida en dos que gracias a Dios hemos adecentado un poco últimamente, aunque no hemos llegado a crear aún aunque solo fuese un partido político que dijera que el primer problema del país fuera el hambre en el tercer mundo, esto último lo hizo el partido radical italiano, que tenía como a uno de sus miembros a la Ciccolina (Iona Staller), una actriz porno, allá por los años ochenta y principio de los noventa. Aunque yo no sea un aficionado de las películas pornográficas, tengo a la Cicciolina en gran estima aún por el único hecho de haber pertenecido a ese partido político, pero no he obtenido en mi vida grandes satisfacciones en ninguna de las facetas de ésta, como los obtuvo la actriz italiana, y no soy un seguidor de los Rolling Stones, ni de su famosa canción Satisfaction, pero sí que me gusta mucho por su melancolía la canción Angie que estoy escuchando en este momento (febrero de 2002).
La frustración de la aventura comunista, y también la mía, pues “Me había hecho” comunista a raíz de mi lectura de Karl Marx, de la que ya he hablado antes, me llevó a Jean-Paul Sartre, y a su libro La náusea, todo hay que decirlo, embarqué en el existencialismo debido a la lectura obligada en francés, que era la lengua que estudié, de El extraño de Albert Camus, que por cierto tenía por parte de madre familia balear; de La náusea puedo decir que lo que nos quiere expresar el autor es la imposibilidad de la comunicación, y sobre todo que escribir es al menos para el personaje de la novela la forma de dar sentido a su vida, y no una novela sino un libro histórico o recopilatorio, pues es así como se formaría o crearía el sentido y la historia de su vida, además como en la obra de Sartre y en todo el existencialismo, nos dice que la búsqueda de la libertad da la angustia más atroz al faltar el padre o Dios, la existencia antecede a la esencia somos libres para inventar nuestras vidas, también hay una fuerte crítica a Nietzsche, cuando dice que hay tontos que dicen que la vida es una lucha por la supervivencia, y como para él no hay ningún sentido, ni siquiera el de superación o supervivencia, sólo existe el sentido de la inercia de seguir vivos. En aquella época los existencialistas decían que el hombre era un ser que había sufrido alguna mutación en sus genes, dándole la consciencia, que no la inteligencia, pues ésta, si no voy errado, creo que no existe para los existencialistas, sino que existen otros adjetivos mucho más concretos que nos explican lo que el símbolo inteligencia quiere decirnos o intuir, de hecho los griegos no tenían acuñada dicha palabra, además con nuestra obra escrita, en el caso del sujeto escritor pasamos a ser inmortales, pues como dice al final del libro al escuchar la música de un cantante muerto, éste sobrevive con su obra, se inmortaliza, la idea ya la tenía Miguel de Unamuno o al menos se existe para alguien. La inteligencia me atrevo a aventurar como lo hizo Nietzsche que es el poder, de hecho depende de la situación económica, de la posición social y familiar y de múltiples factores que determinan el estatus incluso desde una postura determinista la cantidad de masa gris o neuronas, pero bueno, esto es más discutible pues estas se crean como lo hace un músculo por los factores anteriores; la última frase de su obra, del que muchos dicen que fue un libro apócrifo Mi hermana y yo fue: “Sólo hay una decadencia, creedlo, la relajación continua de la voluntad, ya mis rodillas no me sostienen”.
De El extraño de Camus que leí como libro de lectura obligada, interpreto que el autor quiere decirnos que lo mejor para existir en este mundo es actuar, tanto como pensar, el equilibrio justo entre ser y tener, entre pensar y hacer pero sobre todo vivir al día, nunca olvidaré el comienzo del libro: Aujourd’hui ma mere est morte (Hoy ha muerto mi madre) o cuando se dice: On n’y a qu’une mere, (No hay más que una madre) o cuando comenta que el cigarrillo le ha dejado un sabor amargo en la boca; dos conclusiones que saco de este libro: vivir la vida al día y disfrutar de los pequeños placeres de la vida, porque en ellos está el misterio, si es que lo hay.
El existencialismo nace después de acabada la segunda guerra mundial, cuando la intelectualidad del mundo se da cuenta (Ya había dado al mundo su obra Freud) de la imperfección del mundo, de la miseria humana, pero no desde la óptica moral, que decía que había que perfeccionarse y ser buenos sino desde la óptica del amoralismo de ver al hombre más allá del bien y del mal, de ver al hombre como uno más de los animales que conocemos, que defienden su territorio, su hembra o su macho y tienden a resguardar su poder, de ahí la existencia de los ejércitos; y se dan cuenta de que el hombre no podrá cambiar nunca, de ahí el tremendo pesimismo, aunque pone la existencia antes de la esencia es decir que todo es posible, nosotros somos dueños de nuestro destino, podemos y debemos inventar nuestra vida, el pesimismo radica en el hecho de que esa enorme libertad que de tanta parecería contraproducente a un observador poco avezado da al hombre una gran angustia que ya apuntó Kierkegaard, el primer existencialista (La existencia para sartre no es nada, y se vehicula gracias al lenguaje, en La náusea el protagonista Roquentin, oye en un bar una canción que existe sólo para él que tiene “sentido” sólo en ese bar y en ese momento como si de una casualidad se tratase, en ese momento la música existe por ella misma, desnuda y pone a Roquentin al desnudo existiendo, en la nada, y entonces se acuerda del autor y decide escribir como fin de su vida y ser recordado o existir en otro, observemos el paralelismo entre Sartre y la teoría del lenguaje de Jacques Lacan: “El lenguaje habla en nosotros”, de esta forma es para ese otro y sobrevive a una muerte social, personal, psicológica e individual) aunque cristiano en su libro El concepto de la angustia, los existencialistas y en cabeza Jean-Paul Sartre crearon la revuelta de mayo del 68 del siglo pasado que fue sofocada por el poder establecido como se decía entonces. En todo este movimiento tuvo gran influencia no sólo los hechos constatables como han sido las guerras o las hambrunas, sino la obra de Friedrich Nietzsche del cual ya he mencionado uno de sus libros, aunque sin referirme a él: Más allá del bien y del mal, y como no, la obra de Freud; estos dos últimos escritores coinciden de una forma asombrosa en el fondo de sus escritos, por ejemplo en la figura del padre que Nietzsche niega rotundamente aunque larvadamente la posea, pese a que hoy se tiene la idea de que hay distintos tipos de familia en las que no ha de ser el padre el modelo de los hijos, pues en la vida moderna no es la madre el elemento familiar omnipresente, pues hoy las madres trabajan y no están en casa, y además son éstas muchas veces las que traen el dinero al hogar, incluso hay una gran cantidad de divorcios y familias de hecho, que son diferentes a la tradicional o al menos a la nuclear, en la transición de la familia tradicional a la nuclear los padres eran “amigos” de sus hijos aunque bajo el mando de los padres cuando el enamoramiento cesaba en la pareja, pero hoy cuando los hijos tienen una vida exterior más intensa, nuevas tecnologías etcétera esto cambia y los matrimonios son más inestables.
Ayer fui a ver una exposición sobre la historia del pensamiento, aquí en Valencia, el edificio era el del MUVIM (Museo valenciano de la ilustración y la modernidad), e hice un pequeño repaso de mis conocimientos sobre filosofía, y a uno de los pensadores que no he leído (Es por esto que hago esta pequeña explicación), es Adam Smith, quien en contraposición con Marx, ya conocido por mí, viene a decir que la economía es el librecambio más radical, y que existe un orden en la naturaleza que la hace como diríamos hoy, capitalista, aunque en esto casi estoy de acuerdo con Adam Smith, pues cualquier sociedad controlada choca con el ser humano por el hecho de estar formada nuestra sociedad por un una multiplicidad de consciencias, aunque se pueden optimizar los recursos dentro de un librecambio controlado, lo que sería una socialdemocracia.
Entre los libros que hablan de España tenemos La colmena de Camilo José Cela (Que es un intento de Cela de acercarse al existencialismo de Sartre y a su trilogía Los caminos de la libertad) uno de los autores más importantes en los últimos tiempos en España y premio Nobel, trata el tema de la posguerra, y también como es típico en Cela se adentra en el relativismo de la moral, como todo escritor moderno se adentra en la imperfección del ser humano, tanto en los malos como en los buenos momentos, habla de las dos Españas, y de la picaresca de los más desafortunados personajes salidos de nuestra guerra civil, uno de sus libros es Pabellón de reposo yo opino que es La montaña mágica (De Thomas Mann) española, habla de un hospital de enfermos de tuberculosis, y como dentro de él se desarrollan las vidas de varios personajes. También tenemos un escritor catalán Salvador Espriu que habla de España en su libro La pell de brau, es un escritor de la generación del 27, en el que como tema principal al igual que los escritores de la generación del 98 se centran en la raíz de España, pero Espriu trata de decirnos que España no sólo es Castilla, sino que hay nacionalidades y regiones que hablan otras lenguas aparte del castellano (De hecho él escribe siempre en catalán), como son Cataluña, Valencia, Las Baleares, Euskadi, Navarra, Galicia; lo expresa en su poema número XLVI de La pell de brau, que dice: “A vegades és necessari i forçós/ que un home mori per un poble,/ però mai no ha de morir tot un poble/ per un home sol:/ recorda sempre això, Sepharad./ Fes que siguin segurs els ponts del diàleg/ i mira de comprendre i estimar/ les raons i les parles diverses dels teus fills./ Que la pluja caigui a poc a poc en els sembrats/ i l’aire passi com una estesa mà/ Que Sepharad visqui eternament/ en l’ordre i en la pau, en el treball,/ en la difícil i merescuda/ llibertat”.(A veces es necesario y forzoso/ que un hombre muera por un pueblo,/ pero nunca ha de morir todo un pueblo por un hombre solo:/ Acuérdate siempre de eso, Sepharad./ Haz que sean seguros los puentes del diálogo/ y procura comprender y amar/ las razones y las lenguas diversas de tus hijos./ Que la lluvia caiga poco a poco en los sembrados/ y que el aire pase como una mano extendida/ Que Sepharad viva eternamente/ en el orden y en la paz, en el trabajo,/ en la difícil y merecida/ libertad); y más tarde el escritor poeta da soluciones llamando al optimismo, pues en aquella época se necesitaba y mucho, con este poema: “I tu, home dels dies d’ara/ de Sepharad,/ no visquis més la mort/ d’un repòs covard,/ arrisca’t a salvar-te/ del teu mal”.(Y tu, hombre de estos días/ de Sepharad,/ no vivas más la muerte/ de un reposo cobarde,/ arriésgate a salvarte/ de tu mal); Sepharad para Espriu es España, y la referencia a que un hombre muera por un pueblo, pero nunca un pueblo entero por un hombre hace referencia a los dictadores que en España han denostado las distintas lenguas del país bajo la excusa de la homogeneización del estado o de la nación de naciones, como así fue su nacimiento, olvidando esto último de una forma violenta. Visto de una forma pragmática es muy importante que en un estado haya un nacionalismo que una bajo un proyecto común a todos los habitantes de ese país, pues la historia ha demostrado que estos países funcionan mejor, es el caso de Alemania o Japón, pese a que este nacionalismo siempre crea conflictos con los países de su alrededor, ya he dicho anteriormente que para la afirmación del individuo hace falta el violentar al “otro”. A parte de todo esto Espriu es el escritor de la muerte, su Cementiri de Sinera, refleja su patria chica como se vino en llamar a las distintas regiones españolas en épocas pasadas, en este caso su pueblo o Cataluña, el cementerio representa la muerte de todo lo referente a su país, señas de identidad, folclore, cultura, lengua, etcétera. Y también el lugar donde reposan todos sus muertos, por analogía los héroes de la cultura y el haber humano catalán, no olvidemos que Laia su primer libro, refleja la psicología de los personajes como un adulto, y fue escrito a la edad de 17 años.
Como buen amante de Sócrates que no conocedor, sé que los conocimientos han de ser transmitidos por alguien, no basta con leerlos para hacerlos nuestros, así el pensamiento de Espriu por ser muy pocos los que lo intentaban transmitir, o casi él solo, no produjo una gran escuela, tuvieron que pasar años para que la paz y la democracia junto con el respeto se implantara en España, pese a algunos grupos integristas como E.T.A. el movimiento terrorista por la independencia de Euskadi; esta teoría de Sócrates que desarrolló con su mayéutica, de la transmisión de los conocimientos mediante la inducción la lleva hoy a la práctica el psicoanálisis, pues teóricamente podría realizarse por medio de un ordenador, pero hace falta el sentimiento entre paciente y psicoanalista para que se desarrolle la catarsis, proyección, transferencia o al menos la transmisión del conocimiento por parte del psicoanalista al propio paciente, o al menos que aquel lo conduzca. Hablando de autores griegos como lo era Sócrates, hablaré también de La Odisea de Homero, el libro cumbre de la literatura griega junto con La Iliada también de Homero, del primero, ya he dicho que es uno de los dos libros más importantes de la literatura universal, junto con La Biblia. Como no La Iliada nos rescata del olvido gran cantidad de personajes del acerbo griego, en La Odisea Ulises el héroe hace un viaje hacia Troya, se salva de morir en esta guerra, y solo vuelve hacia Ítaca, su patria natal de donde es rey, y ha dejado un hijo Telémaco y una mujer Penélope, tiene que vencer multitud de obstáculos que representan las quimeras humanas (Como lo puede ser del fascismo y de los soldados ciegos en la lucha) a los cíclopes, que luchan a muerte sabiendo incluso el momento de su muerte por adelantado. En esta obra en la que Ulises vuelve y recupera su reino, hace referencia a la concepción del mundo prehistórico, en el que todo empieza, se renueva y más tarde acaba, pero es una concepción cíclica en la que la vida vuelve, esto empezó con la aparición de la agricultura, era la época de la recogida cuando se celebraban los ritos del nacimiento, y al final del año el de la muerte; mientras que la concepción escatológica de la historia, nace con el cristianismo, en el que La Biblia, compuesta por varios libros, comienza en la creación y acaba en el Apocalipsis, el final de la historia, por esto con el cristianismo entramos en la historia, de hecho es el nacimiento de Cristo el año I de nuestra era. Hace poco leí un libro de Mircea Eliade titulado El mito del eterno retorno en que explica muy detalladamente todo lo que estoy diciendo arriba, la teoría del eterno retorno comenzó con los hititas, el pueblo que inventó el hierro, y fue tomada por Nietzsche para justificar la existencia humana, él la concebía del siguiente modo: En un universo finito, el número de átomos sería finito y el número de combinaciones finito, pese a que fueron los hititas los que dieron a conocer este pensamiento, ya estaba impreso en todas las religiones politeístas, como pudo ser la griega, o las de las orillas del mediterráneo, tampoco hay que desdeñar la aportación de Shopenhauer, con su destino inmutable, pero esto fue más tarde, aunque anterior a Nietzsche. Shopenhauer estaba enfrentado frontalmente al endiosado de la filosofía del momento, que era Hegel, éste intentaba aplicarla a todo el conocimiento humano, hasta llegar a publicar ideas filosóficas de la biología, la botánica etc., contra todo este desmán que tanto gustaba a los dilettanti de la filosofía en Alemania, Shopenhauer poco podía hacer, y su filosofía reconocida más tarde tuvo en esa época pocos adeptos, pero como todo lo interesante triunfa, así triunfó con Nietzsche el “yo quiero” contra el “yo debo” existente, y todo gracias a la idea de la voluntad en la naturaleza como eje del individuo que pregonó Shopenhauer. Siguiendo con el deseo, una de las cosas que he querido hacer siempre ha sido jugar al ajedrez, en este juego que es arte y no una ciencia como más tarde expondré; empecé jugando en la adolescencia con un par de amigos de cuyos enfrentamientos ante el tablero todavía conservo varias partidas en mi base de datos, nos reuníamos en mi casa, una pequeña planta baja destartalada, herencia de mis abuelos paternos, y jugábamos los tres, quien perdía dejaba de jugar y entraba el siguiente; yo era después de Carlos el más avezado de los tres; Carlos ya había jugado en un club en París, pues su padre fue un exilado comunista allá por los años 60 en Francia; y también estaba Andreu, que era el menos diestro de los tres, aunque a veces nos ganaba alguna partida, pues era muy avispado. Carlos utilizaba casi siempre a mi salida de 1.e4 (Pues yo sólo me desenvolvía bien con esta apertura) 1…e6, que era la llamada defensa francesa, que utilizaba, más tarde me lo dijo, porque la había visto utilizar en su club francés; y obtenía tan buenos resultados contra mí que decidí comprarme un libro de aperturas, este fue Cuarto libro de ajedrez de Fred Reinfeld, las aperturas estaban muy someramente expuestas y que duda cabe que pasaba por alto multitud de variantes, pero observé que Carlos siempre utilizaba en sus siete u ocho primeras jugadas (Demasiadas para aquella edad) las variantes de la línea principal que se reflejaba en mi libro, y yo se las seguía, pero él siempre o casi siempre acababa ganándome; mas tarde me enteré de que la desaparecida editorial Bruguera tenía una colección de libros de ajedrez, y dentro de ella había cinco volúmenes dedicados a las aperturas, estos eran Aperturas abiertas, semiabiertas, cerradas, semicerradas, y de flanco el autor era un ajedrecista catalán llamado Máximo Borrell, aún conservo estos libros incluso el Cuarto libro de ajedrez de Reinfeld, pero solamente los leo para enterarme del nombre de alguna apertura en el caso de este último (Aunque ya conozco la práctica totalidad de los nombres de las aperturas), y del nombre de alguna variante de alguna gran apertura con los de Borrell. Más tarde he ido comprando algunos libros de ajedrez más interesantes, o que trataran el juego como tal, y no solamente las aperturas; estos eran los libros que trataban el medio juego, puedo decir que dejé a Julen Arizmendi (el mejor ajedrecista valenciano en este momento) un libro de Kotov: Juegue como un gran maestro y me consta que extrajo de él hasta su última gota. Pero el libro que verdaderamente me enseñó a jugar al ajedrez fue Mi sistema del letón Aaron Nimzowitch, este ha sido el primer gran ensayo didáctico sobre el ajedrez, con él han aprendido una gran cantidad de jugadores, aunque el ajedrecista que dio a conocer el juego posicional no fue él sino Steinitz; ya anteriormente un jugador como Morphy nos había dado la noción de desarrollo, era el desarrollar las piezas en el tablero antes que el rival lo que daba posibilidad de victoria, previamente dominaba el juego romántico en el que la entrega de una pieza debía ser aceptada y se producían verdaderas partidas artísticas, aunque esta época previa al juego de Phillidor duró muy poco, también había las veces en que a las mujeres se les dejaba las piezas negras y la salida, porque contrastaban con la blancura de sus manos, era en aquella época (siglo XVIII) que las mujeres observaban y cultivaban su palidez; el primer libro que trata de ajedrez se pierde en los albores de la historia, pero sí que podemos decir que el primer libro en el que se trata el ajedrez moderno es de un valenciano de Segorbe: Francesch Vicent (Y lo que es más chocante para el que desconozca nuestra historia, está escrito en catalán), y el libro se titula Llibre dels jochs partits dels eschachs en nombre de 100…, de este libro que es un incunable y que fue impreso en 1495 en Valencia se imprimieron como mínimo tres ejemplares, aunque están en la actualidad perdidos, se sabe que uno de ellos estuvo en la biblioteca del monasterio de Montserrat en Cataluña, y que en un incendio y porque en la defensa de dicho monasterio contra los franceses se hicieron multitud de balas con el papel de los libros que allí había para los cañones, pudo acabar destruido, de todo esto se tiene constancia escrita, además es mencionado por Juan de Lucena en su libro Repetición de amores e arte de Axedrez con 101 juegos de partido, considerado todavía el primer libro de ajedrez moderno que fue impreso en Salamanca en 1497, pero que es obviamente posterior al de Vicent, como también en multitud de libros coetáneos; mi amigo José Antonio Garzón, ajedrecista valenciano e historiador del ajedrez, amigo y compañero de dos clubes distintos de la ciudad de Valencia (Gambito y Basilio), va detrás de dicho libro, incluso ha escrito un interesante ensayo sobre él titulado En pos del incunable perdido…, por el que alberga una pequeña esperanza, el último de los tres ejemplares al cuál sigue la pista, se vio en Barcelona a principios del siglo XX, y según se tiene constancia lo compró un millonario norteamericano.
No nos puede extrañar tal hecho pues Valencia fue la primera potencia económica del Mediterráneo en el siglo XV, y una de las más grandes ciudades de Europa, contaba con 80.000 habitantes cuando Barcelona tan solo tenía 30.000; y sólo en este siglo dio en el pensamiento figuras como Lluís Vives (Del que hay una estatua en la ciudad belga de Brujas erigida en su memoria), comparable a su amigo Erasmo de Roterdam, y en la literatura Ausiàs March, Joanot Martorell, Rois de Corella, Jaume Roig, Isabel de Villena, Jordi de Sant Jordi etcétera; y esto solamente en un siglo. Ya quisiera tener cualquier ciudad del mundo actual tan prolífica pléyade de grandes figuras, aún teniendo tanto material humano y adelantos en información.
Hoy me imagino a Ausiàs jugando al ajedrez de la nueva dama, el ajedrez moderno con su cuñado Joanot, pero no serían las partidas tan cargadas de belleza como las de los ajedrecistas del romanticismo o incluso actuales.
Con Nimzowitch comienza una era dorada para el ajedrez, pero él nunca fue campeón del mundo como Lasker el dueño del juego psicológico, este al igual que Sócrates demuestra que el amor, el deseo, la guerra y en resumen la vida (que no la ciencia) se basan en un engaño, el engaño primigenio; y lo expone en el libro de Platón El Banquete cuando el general Alcibíades, enamorado del general Agatón, y en ese momento borracho, llega al banquete en el que participan un grupo de amigos en el que se encuentra Sócrates, y se dirige a éste adulándolo, Sócrates, el marido maltratado de Hantipa, tosco, pero valiente e inteligente como él solo lo remite a Agatón, un engaño ante literam inconsciente aunque no para Sócrates. Por esto veo cada vez al ajedrez menos como una ciencia y lo que esta tiene de rigurosa, pues en ajedrez existe el engaño con el significante de “gambito”, palabra que en italiano quiere decir zancadilla, al igual que en las distintas estrategias se utilizan un sinfín de engaños para conseguir la victoria.
Hoy el ajedrez como la historia, con ella el arte, la filosofía y todo lo que es verdaderamente creación basada en un comportamiento dialéctico está muriendo, vemos que en el arte hay que hacerse un nombre y después ofrecer el “producto”, el último artista fue el patafísico Marcel Duchamp (Éste escribió un libro de ajedrez ya descatalogado: La oposición y las casillas conjugadas se reconcilian) que en su exposición de tazas de W.C. puestas del revés demostró que todo es aceptable en el mundo artístico, sólo es necesario tener un nombre, o como Salvador Dalí con su Calabaza atómica que improvisó sobre un lienzo con un spray sobre el que habían colocado previamente una calabaza, esta obra la realizó en directo por televisión en un programa en boga en los años 70: “Un, dos, tres, responda otra vez”, el concursante prefirió quedarse con un automóvil, actualmente este cuadro debe de tener un gran valor pero, ¿adónde estará ya el coche?.
En ajedrez la irrupción de los Petrosian y Fischer, dieron al juego por los años 70 nueva vitalidad, pero la aparición de Karpov y Kasparov en su mejor momento llegaron casi a la perfección, al juego ciencia, a la consumación del ajedrez, que con los ordenadores puede llegar a crear jugadores monstruos en memoria de posiciones imposibles de vencer, no hay que olvidar que en realidad el ajedrez es finito.
Hablando de ajedrez dejadme que os transcriba dos sonetos de Borges titulados Ajedrez: I) En su grave rincón, los jugadores/ Rigen las lentas piezas. El tablero/ Los demora hasta el alba en su severo/ Ámbito en que se odian dos colores./ Adentro irradian mágicos rigores/ Las formas torre homérica, ligero/ Caballo, armada reina, rey postrero,/ Oblicuo alfil y peones agresores./ Cuando los jugadores se hayan ido,/ Cuando el tiempo los haya consumido,/ Ciertamente no habrá cesado el rito./ En el Oriente se encendió esta guerra/ Cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra./ Como el otro, este juego es infinito. II) Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada/ Reina, torre directa y peón ladino/ Sobre lo negro y blanco del camino/ Buscan y libran su batalla armada./ No saben que la mano señalada/ Del jugador gobierna su destino,/ No saben que un rigor adamantino/ Sujeta su albedrío y su jornada./ También el jugador es prisionero/ (La sentencia es de Omar) de otro tablero/ De negras noches y de blancos días./ Dios mueve al jugador, y éste, la pieza./ ¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza/ De polvo y tiempo y sueño y agonías?. Y ahora dejadme que lo haga con otro titulado El ajedrez, este de mi creación, mucho peor pero interesante al menos: En el tablero, el rey es el señor,/ Le sirve su fiel esclava, la dama,/ Desde la torre siente todo el hedor/ De la muerte, que aquel alfil proclama./ Con voz atildada de caballero/ De manos finas, con guantes cubiertas,/ Derramando sangre siempre certero,/ Y dando a la tierra casacas yertas./ De míseros peones, los soldados,/ Que se encuentran, oh!, Infausto destino,/ En las encrucijadas del camino./ Como burdos payasos envarados,/ A merced de seres iluminados,/ Que les prometieron probar su vino, “La guerra es una masacre entre gente que no se conoce para gente que se conoce y no se masacra”, esta cita es de Paul Valery.
En cuanto a los paralelismos del ajedrez con la guerra son innumerables, imaginemos una batalla en la Grecia de Epaminondas, los soldados se alineaban unos frente a otros, y mediante tácticas y estrategias ayudadas por la logística de ambos bandos iniciaban la batalla, al igual que la formación de las piezas del ajedrez colocadas en la posición inicial en el tablero, el rey se enroca, es la última figura que puede ser dañada pero al igual que los grandes generales salen sable en mano para hacer una batida sobre el enemigo, esto en el ajedrez suele ocurrir al final del juego que es donde el rey tiene un mayor valor, la dama es la artillería, junto con los caballos que se encargan de abrir la formación enemiga, y los alfiles son los elementos logísticos o quizá a la vez sean diplomáticos que se encargan de una rendición honrosa o las intrigas en el campo enemigo, trabajan de espías, no olvidemos como los define Borges (Curiosamente su apellido literalmente es el plural de Borja o de la forma en que se nombra a la saga de papas valencianos con ese linaje) “sesgo alfil”, por último las torres y los peones son los soldados con las armas de fuego que se encargan de la parte más prosaica de la lucha. Así pues el ajedrez es en tiempos de paz la representación de la guerra, o quizá para una mente nihilista la guerra civilizada, pues se puede pensar que la guerra es inherente al ser humano, como lo son todas las manifestaciones de éste. Hablando de la guerra, hay un libro del chino Sun Tzu titulado El arte de la guerra en el que nos enseña que la guerra como una de las múltiples facetas humanas se puede estudiar y tiene una lógica casi diríamos platónica. En este libro nos enseña que para hacer la guerra necesitamos soldados disciplinados, mandos con psicología que sepan ser verdaderos padres para con sus soldados, espías y diplomáticos, que intenten hacer un acuerdo justo antes de emprenderla. Pero sobre todo uno de los preceptos que más me llamaron la atención es que hay que dar una salida siempre al enemigo una salida dentro de la posible derrota, pues sino utilizará todas sus fuerzas contra nosotros como un “Gato panza arriba” y atacará a la desesperada con todas sus fuerzas si esa fuese su única salida.
Este libro ha sido de gran utilidad para la creación de la mercadotecnia, pues nos enseña el mundo como un gran pastel donde hay que hincar el diente, y hay que saber venderse con todas las características de valor, disciplina, tesón, rapidez, limpieza, etc., pues el mercado es en el librecambio una guerra sin muertos (quizás sólo de hambre), en la que a los productos hay que darles salida en los distintos mercados, aunque estos carezcan de valor o no lo hayan tenido nunca, porque el valor de uso es muy relativo, se crea como se crean las necesidades en un mercado potencial, y hay que darles el valor que carecen o bajarles éste si está demasiado elevado para los intereses de cierto “colectivo”.
Aunque la gran asignatura pendiente del liberalismo es que solamente trata el económico y no el cultural, y todo lo que representa la falta de liberalidad cultural fue el nazismo, doctrina política nacida en Alemania y en último extremo liderada por Adolf Hitler, (Que como estudié en el libro El antisemitismo alemán escrito por el francés Pierre Sorlin) fue un movimiento que amalgamaba todo un sentir popular en contra de los judíos, ya desde mucho antes del siglo pasado, los judíos eran reacios a integrarse con los alemanes, incluso hablaban una lengua propia, mezcla de alemán y hebreo, el yiddish y también tenían fama de usureros, pues gran parte de los capitales alemanes eran de origen judío, y esto es debido a que en la religión hebrea no está bien vista no exactamente la pereza, sino el no sacar beneficio del trabajo, todo lo contrario a los países en que los judíos o no han existido en gran cantidad o se les ha expulsado tiempo ha (De hecho en el siglo XIV se trató en España a los judíos como más tarde en Alemania, se les prohibía salir de las Aljamas o barrios judíos, los guettos nazis, este hecho devino en toda España excepto en Aragón donde se los defendió, e incluso hubo una noche de los cristales rotos pero esta vez de los bancos rotos, fue en el mercado dónde éstos comerciaban, unos verdugos pagados por el estado les rompieron los bancos en los que tenían todas las mercancías, y de ahí viene la palabra “bancarrota”), como en España o en Italia (Aunque el hecho de la expulsión de los judíos parece que sólo fue en España, en otros muchos países se les había expulsado antes y después como en Inglaterra, Rusia etcétera), y es aquí en estos países donde el capitalismo ha tardado en florecer o al menos la mentalidad capitalista (Aunque en el caso de España tuvo mucho que ver en el retraso del desarrollo capitalista la desamortización de Mendizábal, la razón fue que muchos capitales fueron empleados en la compra de tierras, y así dejaron de ir a alimentar la incipiente industria, pues España antes de dicha desamortización había superado el P.I.B. de Italia). Todo el malestar que había en Alemania y me remito al libro de Sigmund Freud El malestar en la cultura que es característico de cualquier ser humano instalado en cualquier cultura, fue canalizado hacia los judíos como chivos expiatorios.
Y todo lo contrario a la mercadotecnia, a la guerra y al ajedrez como al arte, es la literatura bucólica, Platero y yo libro que me compró mi madre, ha sido uno de mis analgésicos en épocas de tristeza, fotografía Juan Ramón Jiménez con prosa poética la relación bucólica en el pequeño pueblo de Moguer, entre el protagonista que habla en segunda persona con el burro Platero; es un libro que se puede recomendar hoy por muchas razones, pero una de ellas es la razón ecológica, pues los burros están en peligro de desaparecer.
Pero volviendo a la guerra, ¿ya os he preguntado cómo sería un mundo sin ejércitos? Un mundo imposible. Tanto en época de paz como en época de guerra se crean jerarquías en todos los lugares en donde hay personas, incluso en la familia, siempre hay en ésta una persona que trae el dinero, y que por lo tanto es más respetada que otra; en un mundo donde momentáneamente desaparecieran los grandes ejércitos, se crearían hordas de soldados que pedirían impuestos, y crearían el terror a sus súbditos, como aparece en la película The postman (El cartero), y en el otro extremo estaría un mundo de una sola nación (si es que esto último es posible que lo dudo) en la que los altos dirigentes se inventarían un enemigo a batir es el caso del libro de Georges Orwell 1984, yo he podido observar como en una reunión en la que hay cinco o más personas, siempre hay un líder, que es el que lleva la conversación, o al menos al que se le presupone mayor autoridad en cualquiera de los campos del saber o de la acción, pero éste se diluye cuando hay solamente cuatro personas, en ese momento se pasa a la relación privilegiada entre dos de ellas de forma que la primera persona es la que desarrolla el dominio (Llamo dominio al beneficio de fe que es superior al de su interlocutor) sobre la otra, que tiene que frenar a su pareja, mientras que el tercero y cuarto de la reunión, intentan acceder al primero sin la mayoría de las veces conseguirlo, siendo así desbancarían a uno de los dos primeros de su relación privilegiada.
En cuanto a los líderes se podría aplicar aquí el viejo dicho de que dios da carne a quien no tiene dientes, no es que sólo lleguen los tontos a ser líderes sino que nos volvemos tontos cuando somos líderes, esto pasa precisamente porque el líder domina a las personas y tiene un conocimiento superficial de ellas o de las relaciones entre ellas porque no necesita conocer, solamente domina; es el que sufre los designios de uno de ellos quién aprende a controlar sus defectos, sus desvaríos y sus odios con respecto a aquél, la unión de los hermanos para destronar al padre hace que estos sean avezados y listos (Hay un viejo proverbio que dice que el hambre agudiza el ingenio) mientras que el padre tenga una posición de seguridad ya estudiada con el tiempo que va repitiendo constantemente a cada revuelta. Siempre es para un antilíder reconfortante ver la aparición de otro nuevo que ataca al antiguo tirano, pero nada más conseguir destronarlo se vuelve a los ojos del elector más apasionado en su promesa otro líder tiránico y asfixiante.
De aquí que los grandes ideólogos de la historia a partir de la Edad Media sean una mezcla de bienes materiales, humillación y represión, los ejemplos más claros son Freud y Marx ambos judíos y de buena posición económica, muchos de los grandes jerarcas de la iglesia (Que ha sido el motor de la historia a partir de la caída de Roma), homosexuales generalmente reprimidos con grandes bienes materiales o en la historia de la ciencia el también homosexual (Aunque este no estuvo reprimido aunque creo que no era practicante) y judío Albert Einstein, lo que nos da a entender que son los líderes solamente los ejecutivos de la historia, mientras que los esclavos, unas veces a su favor otras en su contra son los que la van moldeando y cambiando debido a que únicamente mueve al cambio quien no está conforme con algo ya sea este algo un sentimiento directamente relacionado con su estado o una gran acción encaminada a cambiar el mundo que ha nacido de la sublimación de estos esclavos de sus sentimientos dada su situación de inferioridad.
Cuando la relación es de tres personas hay dos que como en el caso anterior tienen una relación privilegiada, aunque hay una plusvalía por parte de uno de ellos, y es la tercera persona la que se encuentra desplazada, y normalmente intenta acceder a formar una pareja con uno de los dos anteriormente dichos, un ejemplo: Salgo del trabajo y ya sin ninguna preocupación rozo el ser, he acabado de saciar la falta aunque todos sabemos que esta sensación dura poco, (Se puede comparar al orgasmo) cojo el tren para ir a mi casa y entra un indigente que reparte unos papeles en los que se lee su penosa situación, nos los ofrece para que le demos algunas monedas, en el compartimento del vagón estoy yo y otro hombre que recibe igualmente el papel y cuando voy a sacar un euro veo que él saca dos, de repente se me rompe la cremallera del monedero por un tirón brusco que acabo de hacer en ella, le doy al indigente mi euro, me da las gracias y recibe luego los dos euros del hombre del vagón, en este momento hay una relación entre dos, el indigente que da una plusvalía de poder a cambio de la satisfacción por haber recibido los dos euros y el individuo que se los da, yo quedo aislado, estoy en la posición del falo de la madre, he creado una nueva falta que habré de remediar esta tarde comprando un nuevo monedero.
Y finalmente existe el caso de la relación de deseo entre dos únicas personas, esta es la más común por darse en la mayor parte de las ocasiones; en esta hay una unión firme pero la persona con mayor valentía o lucidez o sabiduría en exponer sus temas o simplemente menos tímida logra ganarse la plusvalía de la relación (Pese a que hay mecanismos que la regulan y ambos intercambian fe, y hay normalmente una tercera persona con la que se alimenta la relación). Aunque esto parezca ser inmutable no lo es por lo general las relaciones cambian con el tiempo por momentos en algunas ocasiones, y por regla general no es el líder un tirano y a veces se desarrollan grupos según las ocupaciones, aunque la figura del líder esté siempre en el fondo como la representación de una imagen sagrada.
De todas formas estas relaciones que son de deseo entre las personas no se dilucidan en un campo de batalla, existe la moral y la ética de los individuos y en último momento las leyes con sus distintos tribunales, donde todos los conflictos que no han podido solucionarse por sí solos se solucionan aquí. Aunque no son las leyes el último eslabón del Contrato social porque desgraciadamente sí, existen los ejércitos que solucionan el conflicto con la destrucción de uno de los contendientes. Con El contrato social de Jean Jacques Rousseau se exponen las bases de lo que más tarde serían los sistemas igualitarios, o utópicos (palabra que tiene su origen en el libro de Tomás Moro Utopía), y vemos como éstos tal y como propugnaba Rousseau tienden a equilibrar a los individuos, a equilibrar los beneficios que les reporte su productividad, su inteligencia etc. Y así dar a cada cual con su productividad individualizada lo que su naturaleza necesita.
El primer libro que leí y recopilé fue El nombre de la rosa, de este libro que fue y es un “best-seller”, del italiano Umberto Eco, muchos dicen que fue escrito por ordenador, otros que es un pequeño tratado de semiología, incluso una novela negra que lo es, pero inspirada en el Medievo, no en las calles de Nueva York o San Francisco; nos retrotrae a la época aquella en la que los monjes en los monasterios, los amanuenses transcribían los libros a mano y uno a uno para que el saber de griegos, romanos, en resumen del mundo clásico no se perdiera en el olvido. Hay que imaginarse esas bibliotecas de los conventos con sus pupitres a media luz, incluso en la oscuridad de la noche con una vela, y todo el polvo del mundo flotando delante de las narices de los monjes, y estos con una mirada torva volcada en la letra prohibida, hacen una ligera lectura apasionada de los textos de Aristóteles a la vez que los copian con fingida vulgaridad.
Guillermo de Baskerville, sabio franciscano y su discípulo Adso de Melk llegan a una abadía italiana para investigar unos crímenes, y descubre que el autor de ellos es el viejo monje Jorge, que por el simple, aterrador y asombroso hecho de ocultar un libro de Aristóteles que habla de la risa, es capaz de matar para prohibir que el elogio de la risa pase y perdure en los corazones futuros, la risa era considerada por la iglesia como pecado, cuando es un analgésico de lo más eficaz hoy en día, y más aún en aquella época en la cual pocos podían llenar el plato. Hay un momento en el que Guillermo hace una bonita y profunda disertación sobre la verdad, y dice que ésta es un camino o escalón para llegar a otra verdad tan dudosa como la anterior. En este libro magistral de Eco se persigue para el lector instruido en la lengua latina revivir el lenguaje y la época medieval.
El conformista fue otro libro italiano que leí, esta vez de Alberto Moravia, este libro al igual que Tonio Kröger de Thomas Mann del que ya he hablado arriba trata del tema de cómo enfrentar nuestro yo interior a la realidad exterior, unos lo hacen chocando directamente con ella; éste es el caso de los revolucionarios, otros nadan y guardan la ropa, es el caso de los seres más inteligentes, y otros, los últimos se enfrentan a este dilema, (Pues lo es pese a tener tres soluciones, pues hay que aprender a ver los tonos grises, es el dilema de Hamlet “Ser o no ser”) de forma que se anulan a sí mismos queriendo ser absolutamente iguales a la vulgar mayoría, aunque en realidad tal mayoría es inexistente, pues todo grupo humano está formado por seres diferentes con sus peculiares características, aunque haya quien diga que hay estereotipos humanos y todos pertenecemos a uno de ellos. Pues este hombre, el conformista, resuelve el dilema, (Aunque en la Italia del fascismo, lo cual le exime de cierta responsabilidad, de todas formas Sartre le diría que eligió libremente ser como los demás, de hecho él mismo se achacaba que había deseado la realidad de la Francia bajo Hitler en el momento en que no luchó de joven contra ella), dejándose llevar por el sentir de la mayoría. Este tema es tratado con toda su fuerza por el psicoanálisis, siendo su piedra angular, el resolver el problema de mundo interior contra mundo exterior significa la curación del paciente, ya Wilhelm Reich aborda el problema en la praxis, es decir creando grupos de personas que tienen una misma forma de ser, es decir que son transgresoras, y creyendo así que se enfrentarán a un mundo obtuso de forma frontal, al contrario que Freud el cual trata de ubicar al paciente en un mundo real. De todas las maneras tal como dice Jean-Paul Sartre el problema siempre es el otro, o como bien nos quiere hacer ver Albert Camus en su libro La caída, aunque pretendamos ser malvados o moralmente bellos nuestra elección está vacía, pues vivimos pese a los demás y los demás viven pese a nosotros, cuando intentamos ser fieles a nosotros mismos nos enfrentamos abiertamente a un mundo que se nos presenta siempre hostil, mientras que si por el contrario nos acercamos o mimetizamos nuestro yo al mundo exterior seremos infieles con nosotros mismos y lo que ello nos causará es la confusión y la infelicidad, es el eterno dilema de William Shakespeare entre el ser y el no ser, tal como solucionemos este problema afrontaremos nuestra propia realidad, si lo basamos todo en el poder establecido seremos infieles con nosotros mismos y buscaremos más reconocimiento exterior que nos llevará a un falso sentimiento de seguridad, mientras que el caso contrario nos dará un sentimiento de inseguridad casi crónico en el que solamente estaremos confortablemente solos y por cortos períodos de tiempo.
El conformista de Moravia vive en la Italia de Mussolini y de soltero tiene relaciones con una mujer lesbiana, y observa que sus gustos en cuanto al sexo y demás facetas de la vida son diferentes a los de los demás, por lo que se pasa toda la vida disipándose entre la masa, llega a ser un alto dirigente en la Agencia de Inteligencia de Mussolini, por lo que ha de matar a un antiguo profesor suyo de tendencias políticas confrontadas al fascismo, este hombre estaba exilado en Francia y él acude allí engañándolo y matándolo. Al final del libro cuando ya ha conseguido al menos en parte ser igual a los demás, ya casado y con una hija, es asesinado al final de la guerra por los aliados, en un raid desde un avión mientras iba en su automóvil. Nos viene a decir que todos hemos de pagar por nuestras elecciones, tanto los que se adaptan a la mediocridad, los que se enfrentan a todo, como los que ven el punto medio de las cosas pues todos tienen uno o dos enemigos enfrente.
Lovecraft, Lovecraft! Este libro lo leí en catalán, es un libro de relatos de terror, todo un homenaje al gran escritor Lovecraft, que escribía cuentos de terror; sus autores son los escritores que forman el colectivo Ofèlia Dracs, estos hacen que la palabra Lovecraft salga en todos los cuentos como signo de la gran admiración que sienten hacia este, repito, gran escritor.
El relato que mejor escrito estaba y que más me impresionó fue Sang de violí en el cual se hablaba de un violinista consagrado que se suicida antes de un concierto y deja una nota a su empresario diciéndole que él tuvo que matar al antiguo propietario del violín para obtener su sapiencia musical, esto se había producido muchas veces tomando el asesino todo el saber del anterior dueño y asesino, y por eso nuestro protagonista que estaba en la cumbre del éxito no quería o temía ser asesinado, y así acaba con la macabra cadena.
Fanny Hill de su autor John Cleland, fue una excursión que hice por la literatura erótica, y de buen final, una literatura que debería ser más tomada en cuenta y sobre todo más leída y sacralizada.
En esta novela Fanny decide ir a la ciudad tras quedarse huérfana por la muerte de su madre, y entra a trabajar en una casa como sirvienta, conoce a un muchacho del que se enamora, y por mediación de su padre éste la deja, por lo que perdida ya su virginidad se hace prostituta y trabaja para una “madame”, y tras el periodo de aprendizaje (Este libro tiene la alegría incluso de que la chica sólo está un tiempo corto de prostituta) encuentra otra vez a este chico que la dejó y se casa felizmente con él al segundo intento. Es una novela erótica a la antigua usanza, parecida en su inocencia y frescor a las de Boccaccio, y tiene a su favor que puede considerarse como cuento largo o novela en la que la intriga se alarga hasta el final.
Historia del ojo de Georges Bataille es una novela erótica sin argumento lineal, tengo muy poco grato recuerdo de esta obra, pues una de las protagonistas acaba en un manicomio y es violada por sus compañeros que la sacan de allí. Creo que fue una época en donde los escritores pugnaban por hacer el relato más verde.
Mefisto de Klaus Mann nos relata la historia de un hombre de tendencias homosexuales, que convive con una mujer de raza negra en el III Reich, primeramente pertenece a un grupo teatral revolucionario, pero va normalizándose y se convierte en un alto cargo de la vida cultural de Alemania, cuando ha llegado al máximo de su carrera por su talento y ambición es amenazado de muerte por un comunista que se cuela en su casa, que más tarde lo mataría, Höfgen como así se llama el protagonista deja finalmente a su novia, a quien es incapaz de salvarla de la barbarie nazi. Es una novela en la que la ambición humana se mezcla con los más bajos instintos, como lo es el de supervivencia.
En El vagabundo de las estrellas de Jack London, libro que me recomendó Antonio Lafuente, (Ese ilustrado barman del que antes he hablado) vi todo lo que un ser podía aspirar a ser, un ser que lucha contra su destino, que lo reduce y lo moldea, no ya como dije al principio del libro sino que lo crea a su gusto desde el sueño y la imaginación cargada de mucha “mala leche”. El personaje del libro es acusado de un delito y es apresado, cuando ya la vida se le ha escapado entre las cuatro paredes de la prisión, un compañero de celda le dice que puede viajar a través de los sentidos y así burlar al carcelero. Éste le ata una camisa de fuerza hasta que prácticamente no puede ni respirar y comienza el viaje en el que va desde el Oeste americano hasta Jerusalén, viviendo hasta el límite su vida, cuando va a morir siente el deseo de partir pero prometiéndose que seguirá viajando y viviendo como ya lo ha hecho en condiciones tan poco favorables. Es este libro un canto a la vida y a la libertad, en el que ni la muerte puede atrapar el alma de un individuo que vive pese a estar sometido a las dificultades más extremas, es un libro lleno de optimismo y de revancha y a la vez de rebeldía contra la justicia y las instituciones penitenciarias, pero no es sólo eso, es un libro que nos insufla amor hacia la vida.
Me regalaron Colmillo blanco también de Jack London, y pensé que me podría enseñar al igual que el anterior un poco de valor y de temple, pero este trataba una historia para niños, o para llegar al corazón. Narra la historia de un perro lobo hijo de una loba que se encariña de unos hombres que guían un trineo, y es aceptada por estos para guiarlos como general del trineo, copula más tarde con un lobo salvaje y uno de los lobeznos, el más salvaje es el que sobrevive y lo explotan como tracción animal, separan a la loba de su hijo, hasta que llega a manos de una persona amable que lo cría para que así recobre la confianza perdida en el ser humano.
El peor libro que he leído hasta hoy ha sido Las reglas de la vida de Fay Weldon nos relata la historia de una sociedad en donde la religión es omnipresente y la gente se comunica con los muertos, es decir con el más allá por medio de parafonías, el protagonista se enamora de una difunta hasta que a punto de perder el rumbo de su vida es su mujer quien lo rescata haciéndole ver la realidad, y no es otra que guiarse en esta vida de la mano de los difuntos, pero elegidos por su esposa.
A principio de los años noventa aparece en el espectro humanístico literario Salman Rushdie a quien el nuevo régimen del Ayatollah Ruhollah Jomeini (Que había instalado la ley islámica en Irán, la antigua Persia, y una vez derrocado el Sha Muhammad Reza Pahlavi que llevaba el país con mano dura) lo había sentenciado a pena de muerte después de escribir el “polémico” libro Versos satánicos, el libro si bien se mira no dice nada que no se haya dicho antes del Islam o genéricamente de la religión, pero había un par de páginas que hablaban del profeta Mahoma quien quedaba como un mujeriego, por lo que fue condenado a muerte, pagado a quien lo trajera a Irán; Rushdie tuvo que huir e instalarse en un lugar desconocido de Europa, pero salió ganando pues su libro al contrario de lo que pretendía el régimen islámico se vendió y leyó como un “best-seller”. Pero el libro en sí que me lo regaló mi hermano Juan Carlos, me decepcionó bastante, era en el más amplio sentido de la frase una novela divertida: Dos seres caen del cielo, uno es la reencarnación de un ángel, el otro del diablo, este último vive en su ambiente en la tierra pues se defiende de la maldad como pez en el agua, mientras que el ángel vive sedado con ansiolíticos, tratado por su supuesta psicosis vive la vida pasivamente y como un loco pues cree ser (Y en verdad lo es) la reencarnación de Dios en la tierra y va anunciando sus palabras.
El día 10 de septiembre de 1986 leí uno de los mejores libros, era de William Golding, y lo he recomendado bastantes veces, este autor nunca leyó El Quijote, ni falta que le hacía pues su libro es una de las referencias literarias del siglo XX: El señor de las moscas, un barco que lleva a unos niños de una escuela militar naufraga en una isla desierta y deshabitada, al principio se crea el caos, todos miran por la supervivencia comienzan a comer de las frutas de los árboles, hasta que se van creando los grupos con sus líderes y los antilíderes, que matan jabalíes para comer carne hartos ya de la fruta y se crean las armas y un pequeño mundo en el que el ejército y las jerarquías toman forma, aparecen crímenes y castigos, se ha creado una nueva sociedad de forma innata, pues esos niños poco o nada han mamado de los mayores; lo que nos indica Golding es que hay un inconsciente colectivo que junto con el instinto hace repetir estereotipos de sociedades y de seres, y nos da un mensaje negativo de lo que es el ser humano.
De Manuel Vicent autor valenciano que ha escrito Son de mar donde Ulises Adsuara es el protagonista (Aparece mi extraño primer apellido), leí Balada de Caín que es un recordatorio de la maldad humana en el que el hermano asesino nos recuerda que somos esclavos de nuestros instintos, nos ilumina sobre la maldad de los hombres y la diríamos incomprensible bondad de Dios, es un relato tan intemporal como aburrido.
El invierno de 1992 leí un libro de Jean-Paul Sartre titulado Le mur, éste estaba ambientado en la guerra civil española y el protagonista es interrogado por un grupo de militares para que confiese donde está un guerrillero de la república compañero suyo, nuestro protagonista por razones de tipo político miente a las autoridades franquistas pero encuentran al republicano donde ha dicho nuestro héroe, de esta forma es indultado, y cuando esto ocurre ríe de tal forma que las lágrimas le afloran por los ojos. Fue un libro que me enseñó a escribir mis propios cuentos que siempre acaban con un guiño del destino o bien el engaño de éste o aquel protagonista. También leí del mismo autor y que se encontraba en el mismo libro de cuentos La chambre, (yo hasta entonces solamente había leído de Sartre La náusea) otro cuento que como su nombre indica se desarrolla en la habitación de una casa en la que hay postrado un hombre enajenado, su mujer que comienza a desarrollar por empatía los mismos síntomas que el marido decide cuando se entera de la irreversibilidad de la enfermedad de su hombre que lo matará para no verlo indefenso y en ese estado de invalidez.
Más tarde y siguiendo la misma línea intelectual que yo llevaba entonces leí un libro de un joven autor catalán llamado Toni Pascual, el libro titulado Christian, no es de los mejores libros que haya leído pues viéndolo actualmente deja mucho que desear por lo empecinado del protagonista que lucha contra todo lo preestablecido, y no se da cuenta de que es normal que en la democracia siga habiendo todo tipo de arquetipos agresivos tanto como en las dictaduras, pues somos simplemente humanos; y respiraba el libro cierto tufo a catalanismo, cosa que me agradó en aquella época en la que yo estaba anclado en la utopía forjada en los años de estudiante; visto desde la perspectiva actual el libro me parece muy juvenil e inmaduro. En el libro Christian, el protagonista, deja novia, familia y trabajo para dedicarse a la vida de indigente y de lucha contra el sistema.
En cuanto al libro Versos satánicos que ya he comentado antes me viene a la memoria un gran inciso en el cual hablaré de Dios con mayúsculas, pues soy creyente o al menos eso creo. Yo fui un devoto creyente en mi infancia, de aquellos que creen a pies juntillas que Dios existe y nos observa y por este motivo no se le podía nunca engañar, más nos valía engañarnos a nosotros mismos, es decir, seguía la máxima de La Biblia, cuando Jesucristo nos dice “Aquel que quiera venir conmigo niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”, hasta que por mediación de mis lecturas y de mi experiencia de la pubertad, la llamada edad del pavo, creo que llamada por Sartre la edad de la razón (Aunque se refiere con este nombre a una época de la historia), decidí darle la espalda a ese dios (en ese momento con minúsculas), y volcarme en el racionalismo de otra fe, la del comunismo; no inmortalizar mi alma y la de los míos sino inmortalizar la historia, y así entré en una espiral inacabable, pues era mi alma que sentía la inmortalidad, y no mi percepción de la historia con lo cual volvía a estar engañado, esta vez en un sentido más amplio, pues de todas formas la percepción de una historia infinita es a la vez que un imposible, el mayor acto de tozudez, o si lo llamamos con un adjetivo más cristiano, de soberbia a la cual yo por motivos inocentes todavía no temía, llego a la madurez donde por medio del psicoanálisis me comprendí con todas las contradicciones y vi que yo tenía en un gran cuarto de mi cerebro la idea de Dios, no el dios material del que nos servimos para nuestros propósitos, sino la idea de Dios que me inculcaron mis padres.
¿Que si Dios existe? Yo no lo podría asegurar, pero lo cierto es que tampoco lo podría negar como lo hice en mi adolescencia, sobre todo con esa soberbia con que lo hice; y lo que sé es que él está dentro de mí como parte de mi ser que es el alma de mis muertos, y de los muertos de todos los tiempos y de todos los lugares.
Karl Marx dijo “La religión es el suspiro de un ser atribulado, es el corazón de un mundo sin corazón, es el opio del pueblo”, y yo digo “La leche materna tiene morfina”. Hay quien dice que Dios nos viene dado por nuestro padre “El nombre del padre” que postulaba Lacan, pero ni siquiera él lo ha podido probar, que exista o no carece de importancia, lo cierto todo hay que decirlo que nuestro padre (En la mayor parte de las personas, sobre todo en las culturas patriarcales) es nuestro primer amor, tanto de hombres como de mujeres, pues todavía en esas edades no tenemos una dirección sexual diferenciada, es decir, se obvia la sexualidad fálica. Aunque bien fácil lo tenemos los cristianos, pues podemos decir que esto último es la forma que tiene Dios de comunicarse con nosotros, mediante nuestros padres respectivos en las culturas patriarcales como la occidental, yo personalmente poseo el nombre del padre que en mi caso es mi creencia en Dios, esto me abre la realidad de una forma sana, Dios se comporta como en matemáticas el teorema de Gödel abriendo la realidad, evitando la endogamia de las ideas, abriendo y cerrando de una forma acompasada el mundo, la historia y la realidad, el macrocosmos y el microcosmos, en definitiva dando la nada al todo y el todo a la nada, El nombre del padre sería en el caso de una relación entre hombre y mujer la muerte del padre o de tu rival de una manera inconsciente teniendo en cuenta que el falo es el pene (El deseo sexual) sumado a la idea de su ausencia (pensar que se está en posición sexual neutra, que no se tiene deseo), siempre olvidamos en posición de homosexualidad o de heterosexualidad la pansexualidad del ser humano, porque en cierta manera y sin descartar ningún tipo de relación sexual la homosexualidad es una manera de humillación de la especie, pese a que es la cultura la que dirige nuestro deseo ésta debería ser absolutamente aceptable así hablamos literalmente por la persona que amamos, el símil que más se acerca es el de una moneda en curso que no corra y todo el mundo la posea y todos crean ser los únicos en tenerla.
Dios nos enseña la unicidad del ser, la individuación, es decir la tendencia de todo ser, de toda cosa a ser uno, es decir a ser; nos devuelve al monismo tan denostado por la iglesia católica y Platón, (Frente al dualismo entre malo y bueno, santo y demoníaco de esta herencia, el ser humano es pansexual frente a los tan famosos estados de sexualidad sana e insana o pecaminosa) esto se puede ver en una célula, todos sus elementos las vacuolas, el núcleo y todos sus componentes trabajan al unísono y con un único fin por el individuo, igual pasa en el caso del hombre pues todas sus células trabajan regidas por nuestro maestro que sería en este caso el cerebro, para dar el aspecto característico de unión de ser una sola cosa o una sola persona.
Dios nos enseña que es uno y omnipotente, el absoluto sólo concebible en una mente fuera de este mundo, concebible únicamente con la fe que no con la razón o el entendimiento, pero en el caso de las religiones procedentes de Euroasia ese dios está formado por tres personas, el padre, el hijo y el espíritu santo, la santísima trinidad, puesta de esta forma para que nosotros los humanos entendamos que también Él puede estar formado por partes, y Cristo es un arquetipo anterior a Jesús, así yo he dado en algunos de mis escritos el nombre de Cristo a Akenathon, a Marx y al propio Jesucristo.
En el hombre y en la mayoría de los animales por no decir en todos existe el lenguaje por el que los hombres como si de células se tratara tienden a la unicidad en forma de sociedades, aunque sin llegar a ella por la imperfección de todo lo existente, tanto de las sociedades basadas en el lenguaje como en el caso anterior el de las células que siempre tienen camaradas que desoyen las órdenes que vienen del cerebro como las células cancerígenas o los desarreglos de la vejez.
En resumen todo tiende a la unión en un solo individuo: el átomo, la célula, el individuo, la sociedad, el clan, un ecosistema determinado, la tierra, y por fin el universo, que no hemos tenido la suerte o la mala suerte de descifrar, todo tiende a ser simplemente existiendo.
Dios que es el único ser que es y al que le falta la falta, es decir el deseo, quizá por esto nos creó como prueba de amor, pues queramos o no el amor es completamente egoísta, aunque muchos religiosos lo ponen en duda; lo cierto es que Dios debe observar, si existe, el mayor de los sufrimientos por este motivo por faltarle la falta.
Decía Leibniz que éste era el mejor de los mundos posibles (Voltaire lo ridiculizaba en su libro Cándido), yo más bien creo que quería explicar la realidad basándose en los conocimientos de aquella época, que decían que el mundo interactuaba de una forma mecánica, y no había posibilidad de cambiar aquello que ya existía, esto lo discutimos hoy de alguna que otra manera, pero lo que ya no llegamos a discutir es el comportamiento humano en este mundo, pues este último es como es y bajo el dictado de las diferentes culturas y psicologías, en definitiva hay dos tipos de personas las de carácter asesino y las de carácter suicida, y esto siempre hay que tenerlo en cuenta.
Para llegar a comprenderse a uno mismo un poco como decían los antiguos filósofos debemos establecer un equilibrio entre el ser y el tener, no es más feliz aquel que no posee nada pero ha llegado a un perfeccionamiento tal de su intelecto que lo pueda hacer independiente ni tampoco aquel que teniendo una gran fortuna tiene todo lo que pueda desear, pues siempre es más importante el camino hacia, que el objeto; es decir lo importante es el deseo, de ahí que yo decía que Dios que es el absoluto y le debe faltar el deseo es decir la falta.
Aunque las personas mientras más perfectas son consiguen la fe de forma más independiente y de muy pocas cosas, por ejemplo un ermitaño consigue la fe de todos los días viendo una piedra bonita para él o bien oliendo el perfume de una planta, y no le hace falta utilizar el engaño socrático, platónico o lacaniano utilizando a una o a varias personas, mientras que el zafio e ignorante lo encuentra dando el navajazo trapero, aunque todos tenemos un comportamiento social y tanto uno como los otros necesiten para identificarse violentar al otro, necesitamos siempre la aprobación del otro, así por ejemplo el artista se realiza escribiendo y publicando para otros, aunque hay tres soluciones al hecho de escribir la primera es la que nos realiza en nuestro trabajo que consiste en publicar y ser leído al mismo tiempo que escribimos lo que nos gusta, la segunda es escribir para el público lo que no nos gusta y la tercera es escribir lo que nos apetece y no ser leído. Y que será que la riqueza busca a la riqueza, ya Petronio dijo: Habes haberis (Tienes tendrás), pero aunque el ignorante y rico tenga mucha riqueza nunca podrá sino la comparte con el ser, identificarse plenamente.
Hay gente que suele calificar a las personas entre malas y buenas, esto es un craso error pues hay multitud de adjetivos que las definen con mayor exactitud, creo que desde que Nietzsche escribió el libro Mas allá del bien y del mal ya no se puede hablar de lo malo sino de lo malvado, y de lícito e ilícito, pues para él y para la sociedad actual occidental el mal y el bien son relativos, y los dictan una serie de leyes, otra cosa es la máxima ética que dice: No hagas el mal al prójimo, aunque hemos de tener la posibilidad efectiva de poder hacer el mal para que el bien tenga algún valor.
Y no ha de ser la figura del líder un hombre malvado y frío, aunque sí el que tiene menor empatía, sino que como ya he dicho en un grupo de cinco o más personas siempre lo hay, y estos han de ser las personas más cuerdas del grupo o al menos las que tienen las ideas más claras, los hay de infinitud de tipos, entre ellos el líder social o político que es el que está más claramente establecido en el sistema y domina sus leyes como parte esencial de él, y el líder religioso que no es precisamente el más cuerdo pero en cuanto a su religión o ideología tiene todas las ideas muy bien atadas y toca la fibra sensible de los que tiene bajo su tutela, que por cierto suelen cuidar su imagen tanto como los rabinos que rara vez van al lavabo. Aunque esto es porque no han sobrepasado el siglo XIX en el que el sudor y el olor corporal estaba sino bien visto muy extendido, y se veía como cosa muy natural, como cualquier animal el hombre también con su olor corporal marca su territorio sino observémoslo cuando subimos a un autobús varios días seguidos para hacer el mismo trayecto y observaremos que la mayor parte de las personas tienden a sentarse en el mismo sitio cada vez, aunque esto responde también y no hay que negarlo a razones psicológicas como el dominio y la propiedad aparte de otras que desconozco.
Las personas que tienen un gran mundo interior son las que han sufrido durante la mayor parte de sus vidas, tanto es así que son en las que su inconsciente no está mayormente de acuerdo con su parte consciente, y de esta manera han de desarrollar un mundo de sensaciones en su interior que proviene del conflicto, mientras que las que tienen un mundo exterior muy grande son las que funcionan por inercia es decir que no han de pensar o piensan menos sus acciones que concuerdan con lo que desean y quieren.
En el discurso freudiano no se niega la comunicación por el mero hecho de que nuestro leit motiv sean los sentimientos es más yo añado que todos nuestros sentimientos y los de todos los seres ejercen interactuando formando así el destino de todos y cada uno de nosotros, llegando a la unicidad y a la explicación del todo, esta idea que ha llegado a mí hace poco la he visto constatada en un libro que acabo de leer de Fernando Sánchez Dragó llamado Carta de Jesús al Papa y por lo que deduzco en mí de la lectura del susodicho libro es un acercamiento teórico sin dejar el cristianismo del que siempre beberé a otra gran religión quizá más globalizante del mundo como lo es la budista. Y nunca viene mal un pequeño solaz de claridad en la vorágine de la sinrazón más aún cuando se siente, es decir, cuando no solamente es un acto de la razón sino de la voluntad, aunque con el consiguiente peligro de asfixiar la realidad. Otro ejemplo sería en la ciencia el matemático Georg Cantor quien “descubrió” según él los números transfinitos con los que agotaba totalmente la matemática; más tarde visitó al Papa León XIII para disculparse y decirle que Dios ya sabía de su existencia.
En el mundo de hoy donde toda información es poca tener una religión como propia con toda su ortodoxia es casi imposible a no ser en un alma ingenua, y como mi propia madre, estoy muy cerca del sincretismo, y además, como ella también del existencialismo, yo que nunca he desperdiciado la oportunidad de aplicarme un nombre, quizá por el hecho de sentirme unido a alguien o a algo o por el mero sentimiento tribal que aún persiste en mí, debido quizá a la esencia de todo narcisismo que es sentirse amado aunque sea por uno mismo (Aún presumiendo de iconoclasta).
¿Qué es un sincretista?: es una persona que ha tomado ideas propias e ideas de una u otra parte y las ha hecho suyas.
Nos rige un destino mutable que duda cabe como bien dijo Ortega y Gasset (Que podemos variar en cierta forma con nuestros actos) y en él nuestros sentimientos forman una casi perfecta armonía como la forman las leyes de la gravitación universal a los planetas y todos, a unas y otros, nos rigen las mismas leyes de compensación y de justicia universal, pero según los grandes del budismo comprenderla sólo está reservado a iniciados, claro está no sólo la mera intuición sino la comprensión cuasi perfecta de ello.
En esta idea el destino del comportamiento humano la maldad, la bondad, las relaciones del deseo entre las personas forman un estereotipo como lo sería la masa para una piedra o el volumen y el color del agua, que nos hacen prácticamente como robots tan sumamente perfeccionados que somos conscientes para actuar con libre albedrío, aunque no del todo libre por nuestra condición de robots.
Aunque parezca del todo absurda la idea de pecado original a Dragó o a los budistas diré que un poco es el mal en potencia que el ser humano lleva por el hecho de nacer, por este hecho se da la irremisible “maldad” humana, es decir la lucha en las relaciones de deseo entre personas, y también diré que aunque muy perfecta y buena en el amplio sentido de la palabra la religión budista no es la mía, pues no es la religión un campo en donde entre la lógica y la razón sino todo lo contrario los sentimientos, así cada cual entra por su propio pie en su tren, diferente a todos los demás trenes.
Aunque he de rectificar una cosa del párrafo anterior pues no podemos hablar de maldad ni de bondad humanas sino de conflictos de intereses, así el pecado original sería el potencial de todo ser a crear conflictos con otros seres por el mero hecho de existir; hemos de creer en la inexistencia de la justicia para bien de nuestra higiene mental.
¿Es cierto que nos sentimos o nos creemos inmortales? Es una idea que yo ya la tenía desde muy joven, con la que Freud coincide, cuando estemos delante de un héroe o de un valiente tengamos la seguridad que es alguien que piensa que la muerte es un hecho que no le puede pasar a él, quizá por esto los jóvenes mucho más fuertes físicamente que los adultos y con menos experiencias de muerte tienden generalmente salvo excepciones a ser más osados, de ahí que los grandes guerreros hayan sido chavales, tenemos ejemplos con Alejandro Magno o Julio César, de los cuales los más maniqueos tildarán de demonios, como a Stalin o a Hitler éste estaba en posición de donjuán pues sus amores fueron incestuosos siempre si exceptuamos el final de su vida con Eva Braun, así era un hombre que tenía su madre simbólica detrás y se completaba con ella, y no pudo quizás por ello vencer a Churchill, ese hombre completo Winston Leonard Spencer sin ir más lejos, pero no busquemos al demonio fuera de nosotros ni lo atribuyamos a personajes reales, ¿Es que fue Judas traidor de Cristo un malo integral o le tocó hacer ese papel? El demonio no es sino nuestro inconsciente cuando nuestro deseo es reprimido, cuando desconocemos hasta el nombre de nuestros impulsos vitales, cuanto más aún existiendo en nosotros mismos (Aunque el psicoanalista Lacan, discípulo de Freud piensa que morimos cuando nos lo creemos, es decir que bien podríamos ser un acto de fe, más bien esta idea se puede aplicar a la historia humana pero no al cuerpo humano, pues hay razones más que objetivas que nos producen la decrepitud y la muerte, pero ¿quien sabe?), es aquí cuando aparecen todos nuestros demonios. Cuando no hay ningún sentimiento reprimido y nos encontramos con el mejor caso según Sigmund Freud en que las tres fuerzas que forman la personalidad están en equilibrio como son la realidad, la moral y los instintos a grandes rasgos (El id o el ello, el ego y el superego, también para Lacan la realidad es el equilibrio entre lo simbólico, lo imaginario y lo real, siendo lo simbólico el intercambio de plusvalías en las relaciones humanas, el lenguaje, las estructuras etcétera, lo imaginario son los sentimientos, deseo, sexo y lo real la falta), es cuando podemos distinguir entre las tres clases de aprecio, es decir, el deseo al que le
correspondería los instintos, el eterno femenino o eterno masculino que tendría a su progenitor n la moral y finalmente el amor de enamorado, de amado, de amante, amor filial, paterno, materno, fraternal e incluso en menor escala el de la amistad si es que ésta existe que serían derivados de la realidad como provenientes de las relaciones de deseo entre las personas, para darnos la fe que nos dará como a un coche la gasolina y dependiendo de cada persona, nuestra propia autonomía, así suele pasar que cuando una persona cambia su imagen tomando la nueva algún símbolo de cambio de estatus como el dejarnos bigote o barba nuestra pareja parece no reconocernos con ella con lo que dejamos de estar arropados y no tenemos ya a la persona de la que tomamos fe, por este motivo empezamos a gastar nuestra gasolina y si permanecemos mucho tiempo en este estado nuestras defensas inmunológicas bajan debido a la falta de fe o seguridad pudiendo contraer alguna enfermedad. Éste es quizá el más importante de los tres, aunque ya he dicho que ha de haber un equilibrio que cambia también según cada caso, aunque puedo decir que entre estas clases de amor hay muchas y grandes diferencias, pues la amistad aparece casi siempre con amor de amante o de amado, amor filial o cargada de sensualidad etcétera. Tanto en la amistad como en el amor el poder es un elemento fundamental, tu más incondicional amigo o amante te dejará cuanto menos emocionalmente si tu situación económica, de poder, de belleza etcétera disminuyan, y es difícil trabar otra nueva relación si tus conocimientos son superiores a los de los que te rodean, pues tenderás a no aceptar sus tonterías, aunque como he dicho antes en las relaciones hay que buscar el elemento sentimental antes que el racional y no creerse nunca superior a quien tienes delante, es como si en una partida de ajedrez salimos a verlas venir porque poseamos mayor puntuación que nuestro rival, sentir lástima puede ser a veces una postura beligerante.
Existe una contradicción muy bien explicada por Freud que consiste en ser amante de la paz, nada es peor que matar a un ser o quitar la vida gratuitamente y sin embargo no aceptar pero reconocer en este momento, como durante toda la historia que el dicho latino Si vis pacem, para bellum (si quieres la paz prepárate para la guerra), por desgracia forma parte de la historia del hombre y casi yo diría del alma humana; así en la actualidad del nuevo orden mundial los E.E.U.U. son yo diría el antibiótico del mundo, pero también desgraciada o afortunadamente para algunos les ha salido en el cuerpo de la historia tres grandes microbios Pakistán, China y la India, por su peligrosidad en el futuro (Se está dando la razón a la teoría de la Entropía, por la que el sistema se destruye por sí solo debido a su complejidad e incluso la de Gaya según la cual la Tierra tiene vida propia, una teoría parecida a la de Schelling) que un poco disminuye, ¿quizá? la globalización, porque no dudemos del peligro de su potencial nuclear, (estoy en la línea de un gran poeta incomprendido por la España de la época, hablo de Manuel Machado cuando dice “…por mis venas corren gotas de sangre jacobina, pero mi verso brota de manantial sereno…”, este hombre fue denostado hasta la muerte por los nacionalistas, e idolatrado como arma de guerra por los republicanos y admiro a Jean Jacques Rousseau que es un precursor del socialismo al intentar en su teoría equiparar y limar las diferencias entre los hombres en cuanto a remuneración del trabajo, y que cada uno tuviera lo necesario aportando lo que sus fuerzas le dejaran para la sociedad, como también con el contrato social nos dice que para las relaciones entre los hombres existe el contrato de la ética, las cuales como toda relación humana están basadas en un contrato, Marx dice que lo ha de haber entre trabajador y empresario etc…).
Y esta contradicción quiero que se entienda bien, no se puede moralmente estar a favor de ninguna guerra, pero pensemos quienes somos y de donde venimos. Sé que quien lea esto se dirá “he aquí un fascista o cuanto menos un liberal”, y sé que por el sentimiento de seguridad que forma parte de nuestro ser no podemos aceptar como respuesta ninguna contradicción, o al menos conscientemente. De esta forma podemos preguntarnos ¿Cómo es la realidad?, Olvidémonos de lo que afirmaba Carl Gustav Jung : Entrar en el psicoanálisis es comer de la fruta del árbol de la sabiduría, pues esta afirmación tiene mucho de paranoica, muy en la línea del díscolo discípulo de Freud (Que postuló el principio de sincronicidad por el que los sucesos se concatenaban en el tiempo en un instante determinado, este principio lo dedujo cuando en una sesión de psicoanálisis una paciente le contaba un sueño en el que aparecía una rara especie de escarabajo dorado y al unísono en la ventana de la consulta se posó uno de estos escarabajos, y que basaba su acción en el poder y con él el complejo de inferioridad por el que un hombre elegido por una mujer no era capaz de “matar” al padre, es decir el amigo o amante de esa mujer y así crear la nueva relación) e imaginémonos un excampeón del mundo de ajedrez como Anatoly Karpov, este jugador tiene todavía hoy un gran conocimiento del ajedrez tanto en el aspecto competitivo como en el de conceptos e incluso en historia y filosofía del mismo, y hagamos una analogía entre el ajedrez y el conocimiento humano, Karpov como hombre del renacimiento (Recordemos el paralelismo), es muy versátil en todo tipo de aperturas, medio juego y finales, es el mayor conocedor en el mundo ajedrecístico de la apertura española (La mejor de las aperturas abiertas y segunda mayor en extensión de variantes de todo el abanico con el que podemos comenzar una partida, después de la defensa siciliana) se le podría comparar con Stephen Hawkins en el conocimiento de la astrofísica, pues este último es también un gran intelectual, estos hombres tienen una realidad que intentan acotar, o al menos están en el camino de ello, que por sentido común saben que nunca conseguirán (Que lo crean o no lo crean es indiferente, pero saben que la Verdad última nunca la conseguirán) ni siquiera en el ajedrez que pese a ser finito tiene un número tal de jugadas posibles que las computadoras están todavía hoy muy lejos de finiquitarlo y el hombre nunca lo conseguirá al menos en partida viva y sin consulta. Pensemos en grandes jugadores que como el ya nombrado excampeón tienen supersticiones como no lavarse el pelo mientras gana partidas, o ya en otros casos, jugadores que se santiguan al empezar una partida.
Se puede pensar que sabemos toda la digamos Verdad última en este caso del ajedrez y rezar a la vez por si se nos olvidan las variantes. Bueno, esto es llevar las cosas al absurdo; en todo caso diré que la realidad es inabarcable y que nosotros como los ajedrecistas en el tablero acotamos y roturamos pequeños cercos de realidad, que varían de una persona a otra o de un científico a otro e incluso de un poeta a otro, y los hacemos nuestros, es decir, creamos nuestra propia realidad.
En los últimos años (Hablo de oídas), han aparecido unos científicos que afirman que el universo pudiera tener un comportamiento matemático, pues todo lo que se explica digamos por ejemplo en astrofisica, se puede demostrar por medio de la matemática, pero al oír esto me di cuenta que es simplemente un pensamiento platónico, sólo hay que remitirse al mundo de las ideas de Platón; y efectivamente me comentaron que son los neoplatónicos. No sé si fue Diógenes quien dijo que todo estaba ya dicho, o que no había nada nuevo bajo el sol, Diógenes quien se atrevió a despreciar al gran Alejandro, conquistador de los persas que llevó Grecia hasta el Indo; diciéndole que se apartara de su lado porque le tapaba el sol.
Como en otros escritos he citado, la teoría del mundo de las ideas de Platón es una gran paranoia, por globalizar totalmente la realidad (El círculo es la perfección, de Parménides), esta significa cerrar la realidad, cerrar el sistema; y ya decía Freud que así como la maniacodepresiva era una caricatura del misticismo y la esquizofrenia de la creación artística, la paranoia lo es de la creación filosófica, y esta consiste en acotar parcelas de la realidad dándoles la mayor coherencia posible, en el caso de la paranoia el rigor absoluto (La realidad es una mezcla de las tres, con el teorema de Gödel vemos que el rigor absoluto es imposible). Y esta idea la engarzo con la siguiente: el ser es la falta de la falta, es decir la consumación del deseo, y este consiste en ir caminando. En Más allá del principio del placer Sigmund Freud explica que más importante que el orgasmo es la excitación previa, no es tan importante el ser como el existir, y el paranoico quiere capturar el ser para procurarse el beneficio del placer que éste le pueda dar, pero fracasa por ser el ser, valga la redundancia tan efímero, así cuando hemos acabado un trabajo o una idea solamente la disfrutamos un instante más o menos corto.
El punto más oscuro de la teoría de Freud es el complejo de Edipo, la unión de los hermanos para matar al padre, que según él debía ser de lo más cruel, aunque con ella puede explicar el complejo de culpa, y el miedo a la muerte, ciertamente el hecho de la unión de un hombre con una mujer como amantes nace de un sacrificio el de la “prudencia” el hijo de Metis, el cual queda desposeído al menos afectivamente de esa mujer a la cual o aspiraba o ya la tenía, este funcionamiento del amor por el engaño de la “pobreza” Penía (Personaje del Banquete de Platón) para dar un hijo a “recursos” Poro, obligándole a casarse con ella también nos hace ver que en el amor entran en juego tres seres, ya sean hombres, mujeres, como entre seres de distinto sexo, de hecho éste es anecdótico, pero fue Diotima, una mujer quien tuvo que decírselo al sabio Sócrates, desde la posición de hombre es muy difícil llegar a tal concepto.
Viene a decir que la culpa no es por matar o destronar al padre, sino simplemente por el hecho de haberlo intentado, aunque sólo sea de pensamiento; en caso de que el acto se consumase se hablaría de remordimiento. Sin embargo el complejo de castración que explica muy bien Lacan es el punto más fuerte de la obra de Freud, el “varón” posee el falo (El pene y la idea de su ausencia,), o mejor diría que lo que se ha venido en llamar masculino posee el falo (Aunque la libido es siempre masculina), y lo femenino acepta la ausencia de falo, y este hecho da paso a la feminidad, aunque según él hay en lo femenino una envidia del pene, pienso yo que será por la envidia del poder que da lo masculino, así siempre la virilidad ha sido un curso de adelanto sobre la sensibilidad atribuida a lo femenino (Las más de las veces se suele hacer más caso a un varón que a una mujer aunque aquél no tenga la razón), de aquí que el feminismo pese a estar totalmente legitimado no sea más que la ambición de la Mujer en mayúscula si es que se puede aplicar este símbolo, (Según Lacan la mujer no existe, para comprender esto hay que leer a Sartre y al menos La náusea) por conseguir el poder, el poder simbólico y el falo, o quizá solamente el poder, ¿pero no es el poder sin aquello un poder impuesto?. Pese a todo el poder siempre es impuesto, excepto a aquellos individuos a los que les gusta ser esclavos humillados, los masoquistas, pese a todo ello manipulan hasta la saciedad a sus verdugos.
Aunque la libido siempre es masculina, y como bien decía Hölderlin: lo que es afín no puede huirse eternamente, en las sociedades patriarcales lo masculino ha devenido en amo y lo femenino en esclavo, se crea por esto una lucha de poder entre lo masculino y lo femenino pues el equilibrio es muy raro sino imposible. Por este motivo se puede apelar a Marx y proponer la siguiente pregunta ¿puede lo masculino ser feminista? La respuesta de todas formas es que cada uno es él y sus circunstancias como dijo Ortega y Gasset. La realidad es lo más parecido a una lucha de sexos, o como lo postulaba Marx una lucha de clases haciendo esta burda analogía. Las feministas quieren cambiar al hombre y a sí mismas, pero feminizándose, si los valores del hombre como son la virilidad, la competitividad, la fuerza, el liderazgo etcétera desaparecieran siempre habría quien los buscaría o los encontraría pues son la más fea aunque eficiente forma de sobrevivir, creo que un mundo no patriarcal sería un matriarcado con los tics masculinos, pues ante la supervivencia no valen posturas estéticas aunque en un plano utópico nos pudieran hacer a todos felices. La igualdad a la que todo ser sea hombre o mujer ha de tender de cara a su semejante crea un equilibrio tan inestable que enseguida se rompería a favor de uno o de otro y con esto no estoy negando el legítimo derecho de las feministas a la igualdad entre hombre y mujer; la pregunta es ¿Son los valores masculinos en cuanto a la supervivencia de la especie simplemente una creación cultural legada de nuestros antepasados o son como lo podría ser la matemática al universo según los neoplatónicos una consecuencia lógica encaminada a la supervivencia de la especie, de la tribu o de la familia misma?.
Las sociedades humanas se crean por infinidad de motivos pero se perpetúan por luchas de intereses, y hemos de ponernos en contra del genetismo que nos dice que por el hecho de haber nacido pobres, mujeres, bajos, rubios somos de esta o de otra forma y tomar la idea marxista en la que se es de una u otra manera muy por encima de nuestros genes si no por nuestro poder económico sí por las condiciones de nuestro entorno, aunque aquéllos influyen también en el resultado final, pero no tanto como a un poco avispado observador creería o le gustaría ver, el destino sería lo genético con grandes posibilidades de cambiar el resultado final, de hecho ha habido y hay personas con el síndrome de Down que han llegado a desarrollar estudios muy avanzados. Así el acto de vencer o ser derrotado en la lucha de sexos da como resultante un fruto que debido al status quo existente no es un mero fruto estético sino que pasa a tener un desenlace vital. Pero en esto como en todo siempre hay mujeres que nadan otras que guardan la ropa y las últimas más inteligentes que hacen las dos cosas a la vez, como ya había expuesto más arriba. Fue Simone de Beauvoir quien dijo que los obreros no eran la clase más desgraciada, sino las mujeres de los obreros. Pensando todo esto ¿qué diríamos de alguien que tuviese constantemente en su mente todo este entramado de relaciones de poder? No creo que exista nadie así, quizá solamente aquellos que se niegan a sí mismos o los arietes de su clase, los revolucionarios, por este motivo ha de haber de todo para la ¿dialéctica de la historia?, No me considero un marxista pero el viejo Karl ha sido junto a Nietzsche, Freud y Darwin uno de los pilares de la historia del pensamiento moderno, los filósofos de la sospecha, una vez venido el “anticristo” que según Jung apareció con la revolución francesa, ya que todo acto dejaba detrás su sombra, serían pues, la sombra de Jesucristo.
Pues Kant ya decía que no había que obedecer a nuestros sentidos, que cada sujeto veía un mismo objeto de forma distinta. También es de Kant la idea de la complicidad entre víctima y verdugo, en la jerarquía creada por esta sociedad occidental lo femenino es esclavo de lo masculino, aunque no hay que olvidar que se ha dado el papel de hembra-amo, macho-esclavo, en algunas culturas ya desaparecidas de África y América, en las que las mujeres hacían de guerreras mientras que los hombres se dedicaban a labores menos “viriles”, pero debido a la mayor fuerza física del hombre en culturas un poco más sofisticadas esta relación se ha dado en menos ocasiones. En este caso había una complicidad del macho dominado y la hembra represora.
Es con la lucha o con su máxima expresión: La guerra, que el ser humano recobra la unión con los semejantes, los lazos más íntimos y los sentimientos de bondad, pero siempre frente a un enemigo común, cuando la paz se alarga la guerra se diluye en una microguerra y trae consigo el malestar general porque salen a flote los resortes psicológicos y sociológicos que Freud expone en El malestar en la cultura.
Un día un amigo me dijo: _El hombre es un ser muy artificial, y yo le dije:
_Bien, pero ¿Qué es ser artificial?
_Ser algo no natural.
_¿Y que es lo natural?
_Pues todo lo que se aparte de la naturaleza.
_¿Entonces dime, quien ha creado el concepto de naturaleza, Dios, la ciencia?
_La ciencia por supuesto.
_¿Es la ciencia una creación humana, si o no?, o mejor ¿quién ha creado la ciencia?
_El hombre, está claro.
_Luego el concepto de natural o no natural es también artificial, si hemos dicho que el ser humano es artificial ¿es así?
Tendemos a creer que todo lo que no sea científico o que se escape a la ciencia no tiene ningún valor cuando el mismo método científico es una escisión de la filosofía. La filosofía es más amplia que la ciencia o que el método científico pues éste viene de aquélla.
Más de un centenar de veces me he quedado solo, hablando de lo que hemos llegado a ser, de lo que el hombre ese ser asesino y verdugo ha llegado a ser, y he sido yo solo quien ha perdonado. ¿Es que nadie nos va a dar una oportunidad?
Parece que no, nadie nos dará nunca una enésima oportunidad, solamente ese dios a quien a veces tememos y a veces odiamos sin haberlo visto nunca realmente ha sido quien como si de un vendedor de cosas absurdas se tratara, se ha instalado en ese compartimento de necesidad, él ha sido siempre el vendedor oportunista de aquello que no vale para nada, y no porque no lo valga, no porque lo que nos ofrezca no lo valga sino porque no lo tiene.
Quisiera sin hacer sin hacer poesía para intentar encauzar mi Eros y mi Thanatos, llegar a una conclusión, sé que hace tiempo ya tomé una difícil decisión que consistía en aceptar mi muerte y la de la historia, pero que cosa tan absurda, cuando niños sin ninguna experiencia quieren darnos una lección sobre la guerra, cuando hombres con experiencia, adultos que han sufrido toda su vida y han sufrido la vida de otros hombres nos decepcionan diciéndonos ¡Atacad, matad, venced al enemigo!.
Ha habido hombres que han intentado dar una solución a aquello que solo pertenece a los dioses, han creído en sus semejantes, pero lo tenían todo o al menos todo lo que ellos deseaban, solamente desde el estar saciados han intentado lanzar sus cohetes, sus huecos cohetes al mar de la masa, para que ésta intentara encauzar un estado de cosas perfecto.
Toda la historia ha consistido en encontrar fin a nuestro final, fin a la muerte, encontrar un destino en un cielo que como nos insufla el iluminado capellán de cualquier iglesia, o mezquita o templo budista será el camino hacia la perfección en el mejor de los casos o el campo verde del edén en donde paceremos sin fin y sin descanso en la felicidad eterna. ¡Que vergüenza siento de todos nosotros! No hemos sino fantaseado toda nuestra vida desde la cueva y desde la lucha de varios de nosotros contra el tiránico padre primitivo al que intentamos matar para crear la primera civilización.
Luego llegaron los sofistas y no en la época en que se les dio el nombre, me refiero a que tras la aparición de la palabra hicimos, deshicimos y engañamos a los pobres en ella, fuimos unos mercaderes de la palabra. Creo que no hay mayor verdad que la que ciertos maestros de la palabra nos enseñaron, es decir vivir de ella, no sólo económicamente sino vitalmente. Holgamos con la palabra, vemos imágenes desde nuestra televisión llenas de palabras, cuando no la había íbamos al teatro y al cine a escuchar viejas historias y es más, nos alegrábamos de la desgracia ajena, toda esa serie de tics que al cabo de la historia y la prehistoria hemos tomado no podremos nunca dejarlos pues somos ellos mismos, somos el soldado y el cura, somos el vendedor de leche y el de ataúdes. Vivimos de la muerte y morimos en vida, estamos llenos de contradicciones pero no aceptamos una como respuesta a nuestras vidas. Para crear nuestras sociedades hemos tenido que renunciar a la alegría de la vida, de la sensualidad a taparnos las carnes que ya solo nos producen vergüenza. Hemos aprendido a matar para prevenirnos de un enemigo que ya solo existía en el cerebro o en las cuentas corrientes de ciertos grupos que sustituyeron mucho ha a aquel padre de la horda primitiva. En fin que os voy a decir que no sepáis o intuyáis ya, sino que el ser humano es una verdadera chapuza o quizá sólo lo es nuestro mundo y hemos llegado a perfeccionar nuestro pensamiento de tal modo que somos incapaces de vivir con el lastre de lo material; si Dios bajase un momento y se nos comunicase de alguna manera creo que conseguiría el fin que la cristiandad anda buscando, el fin de toda vida, creo que poco después nos suicidaríamos y abandonaríamos esta absurda existencia, que tiene todo menos su vacuidad, pues nos hace llenar todo lo que nos rodea detrás de la promesa de nuestra salvación tanto en este mundo como en el celestial, de hecho el hombre no ha hecho más que llenar su mundo, es decir producimos hasta el infinito o hasta que la tierra nos deje, sería conveniente aunque harto difícil organizarnos de tal forma que no fuese el Deseo hacia obtener dinero, seguridad, placer, etcétera lo que nos guiase y así poder controlar nuestra sociedad para poder si no perpetuarnos en la Tierra, pues como ya dije: aquel que quiera ser feliz ha de aceptar su muerte; sí al menos hacer que ésta sea menos diezmada y maltratada para dar a nuestros hijos un futuro en el que no hayan de malvivir cuanto no morir, pero desgraciadamente solamente somos un conglomerado de deseos encaminados a distintos fines los cuales se establecen en los grupos de presión o de ideologías u otros puntos de contacto que hacen que todos tengamos que aguantarnos aquí salvo excepciones todos encaminados a un fin, ¿Cuál es este fin? Lo más parecido a la respuesta es la muerte o el colapso, las naciones o países del mundo se suman al carro de la industrialización y de la carrera armamentista o la de la tecnología sin la prevención necesaria para quien está ensuciando la zafa en la que vive con su agua y él adentro, me es difícil arrojar la toalla y creer que somos así, un virus que no puede desprogramarse y estabilizarse en un bienestar controlado y optimizado o al menos crecer sólo en progresión aritmética en esta sociedad capitalista, pero somos como un virus que mata su mundo, que vive porque mata y que mata porque vive.
Yo no puedo creer en una justicia universal ni en la fuerza de la fe ni en la fuerza del pensamiento (Lo único cierto es el deseo de una disparidad de individuos que se encauzan en ríos paralelos) pues es creer en la paranoia universal como ya expuse arriba, me contento solamente con poder de vez en cuando escribir algunos poemas, algo de prosa, algunos chistes malos que hagan abrir a alguien una pequeña sonrisa; me conformo con poder tener el dinero para poder leer y la libertad si así se le puede llamar, e ir a mi trabajo para ganarme el pan llenando alguna parcela de la realidad con él. Y no olvidemos que llenar no es dar la vida sino todo lo contrario, si vemos al ser humano y como un virus que mata su mundo, que está “descontextualizado”.
Pero en un mundo donde la pereza tiene mala prensa no nos cabe la posibilidad de otra cosa, aunque hemos acumulado un montón de necesidades de las que yo no sabría desprenderme como por ejemplo el ordenador que hace mucho más fácil escribir o mi casa desde donde sin ningún peligro exterior puedo descansar, en fin que es un mal menor el llenar la historia, el morir con ella que lo que podría significar la inmortalidad. No obstante le pregunto al vacío ¿Qué será de aquel muchacho que padecía síndrome de Down y hoy hace una vida normal junto con su madre y su hermano, qué será de su épica vida, qué habrá sido de aquella vieja que vivía junto a mi casa paterna y me mostraba a mí todavía niño sus manos arrugadas?, no pregunto por el gran Alejandro pues la tinta ha salvado sus grandes gestas, ni por los grandes hombres sino por aquellos otros que han pasado al olvido, que han pertenecido a la gran masa de gentes sin futuro, que por sus pequeñas obras o simplemente por el hecho de tener como único haber sus sentimientos pasarán anónimamente por la historia, ¿donde quedan aquellos momentos de disgusto de mi gata Maya maullando y en celo?. No hemos adelantado mucho pero mientras alguien se plantee estas preguntas no disparará el gatillo de la guerra, aunque sólo sea mientras sienta la pérdida.
Para anestesiarnos de la muerte de nuestros antepasados, de la de nuestros padres, hijos incluso de esposas si es que los sobrevivimos necesitamos crear desde la destrucción de lo anterior mirar siempre hacia delante, es la lucha de Eros y Thanatos, y mientras más haya avanzado la sociedad más importante se nos hace la represión que en las sociedades con menos producción y más primitivas como lo era la griega clásica estaba casi anatemizada la beatitud y el adjetivo de célibe y casto mientras que la lujuria y los sentimientos estaban muy desarrollados, en todo su esplendor, por eso Marcuse en El hombre unidimensional nos dice que es posible en una sociedad moderna que la producción se ponga al servicio del hombre y así las fuerzas del Eros (Placer, deseo) y el Thanatos (Destrucción) no sólo estarán volcadas al trabajo sino que podrán existir por sí solas, en el caso del Eros, Freud nos dice que si pudiésemos tener el placer inmediato dejaríamos de utilizarlo en el trabajo, yo estoy más de acuerdo con Freud que con Marcuse, así pese a que a primera vista parezca que la Edad Media fuese un retraso en el desarrollo de la humanidad fue un catalizador del “progreso” como hoy lo conocemos pues el Eros se volcó hacia el trabajo.
Éste nos habla de Orfeo, como lo hizo Rainer María Rilke es el personaje griego de la homosexualidad, para él el sentido de la vida es el juego, de hecho no quiere volver después de desbancado el padre, a crear otro ni a perpetuar su figura ni a folgar por la procreación y así reproducir el poder del padre nuevamente.
En un sistema globalizado siempre hay un líder, un antilíder, un payaso, un diplomático del líder, y se crean en los grupos otros más pequeños que funcionan en lucha continua con el grupo mayor hasta que son absorbidos o triunfan sobre el grupo más grande, el antilíder es la persona que como Orfeo se niega a perpetuar el líder o la que quiere “matar” al padre, en este caso el líder y tomar el poder, el payaso que es la persona en la cual el líder vuelca a todos para reírse y para afirmarse sobre él porque puede creerlo un peligro pese a que éste pueda ser simplemente un antilíder orfeico o un líder en potencia, hoy carente de poder, también está el diplomático del líder que es el que transmite a los antilíderes las órdenes que el líder ha dispuesto.
El clan de los hermanos para matar al padre funciona como lo hizo la primera democracia, pues pese a que tratan de sustituir la figura del padre dan lugar por la necesidad al reparto de las riquezas, como hombres, mujeres, comida, techos, etcétera.
Para Orfeo el hombre era bello como también lo era para el mundo griego; el hombre existía a medida para el hombre, no como en la actualidad en que es la mujer la que está hecha para el hombre, aunque también está hecha para la mujer y el hombre griego para la mujer griega.
Fue esta Grecia clásica tan original para el mundo de la Edad Media que los amanuenses se estremecían ante los textos en los que se contaba que Diógenes se masturbaba en público y cuando el pueblo griego le recriminaba, él decía que si pudiera saciar el hambre rascándose la barriga lo haría de igual manera. Era esta Grecia la sociedad más permisiva que ha conocido el ser humano y con la aquiescencia de la cultura, pues ya había teóricamente una mujer para cada hombre y un hombre para cada mujer, es decir, ya estaba establecido el matrimonio, aunque también los hombres gozaban con los de su mismo sexo al igual que las mujeres.
La represión de la sexualidad que tanto atenazaba a los europeos de los siglos posteriores dio un sinfín de enfermedades mentales a las que Freud les dio nombre y que empezaban por reprimir el sentimiento hasta no sentirlo como lo sentían los griegos e incluso otras sociedades menos civilizadas.
Como muy bien expone Freud, lo difícil es olvidar algo, la memoria consciente olvida, pero inconscientemente recuerda. Por esta razón yo explico el principio de sincronicidad de Carl Gustav Jung, pensando que en todo momento nuestro inconsciente tiene imágenes y datos de lo que puede pasar, no por el hecho de conocer el futuro, sino por concatenar datos y recuerdos, un ejemplo puede ser cuando nos encontramos con un amigo por la calle al que queríamos ver, hemos recogido gestos, palabras, afirmaciones e innumerables datos inconscientes de terceros que han estado cerca de él o sabemos que días suele salir a la calle en último término, todo esto inconscientemente, por este motivo podemos encontrarnos a esa persona en un sitio muy alejado de nuestro lugar natural.
La vida aunque efímera se nos presenta repetida y de análoga forma en todos los seres vivientes en los que hay función de relación y tiene distintas prioridades, como resguardarse del calor o del frío, la comida y la bebida, seguido de la fe que se va robando de un ser a otro como en un campeonato deportivo (No olvidemos que pasa igual con la comida que va de un ser a otro por medio de la depredación, en el caso de la fe por el engaño), el amor y las relaciones conyugales y finalmente los placeres. Se puede tener una idea aproximada de la realidad última del ser humano sin embargo es muy distinto querer poner en práctica una forma de homogeneización de todos los seres y más aun normas de conducta que nazcan de esto último, es decir como somos así debemos comportarnos así, caeremos indefectiblemente en la crueldad.
Pero esta crueldad es inherente al ser humano pues hemos creado sociedades que nos han reportado grandes beneficios pero también un gran poso de infelicidad, cuando no hablar de la pobreza y la muerte derivada de ella dentro de estas sociedades.
De todas las formas no comparto con Sartre lo que dice en El existencialismo es un humanismo que debemos pensar en lo que sería un mundo si todos hicieran lo mismo que hacemos nosotros al tomar consciencia de lo que vamos a ser, pienso que yo individualmente bien puedo vivir solamente interpretando el mundo (De hecho Karl Marx dijo que los filósofos hasta él habían interpretado el mundo mientras él lo cambiaba), es decir, en este caso desmarcarme de intentar crear normas de conducta para todos, o bien crear sociedades colectivas, o ideas colectivas pensando valga la ligereza en la colectividad esperando que siempre habrá quien cree normas y leyes para todos incluso para mí, y debo asumir y cumplir dichas leyes, al menos por la fuerza, y cuando choquen contra mis intereses luchar contra ellas, lo que no hizo Sócrates que murió por su amor a las leyes tanto si éstas eran justas como si no, pues eran lo único que nos hacía humanos.
Un ejemplo de que no deberíamos en el plano individual poner normas de conducta (Pues sí que podemos, de hecho se ponen) es que desde que Platón escribió El banquete, se sabe el funcionamiento del amor, pero nadie por muy equivocado que esté es capaz de callar su peculiar manera de verlo, que no de sentirlo, pues todos lo sentimos de igual manera, como nos generaliza con razón o sin ella Freud con su teoría.
Sé que un amanerado lector podrá decir de esto que bien podría haberlo callado pues es más importante vivir que escribir, pero esto lo desvestirá de toda sabiduría a mis ojos. Dijo Joan Brossa que no hay cosa más útil que lo inútil, ni más riqueza que la de no ser rico.
Uno de los dilemas por los que pasa un filósofo o un patafísico es la condena que sufrió Sócrates, la de ser acusado de pervertir a la juventud, ¿Quién no se ha planteado ante el sufrimiento del interlocutor lo pernicioso de nuestro discurso? Al igual que Sócrates hay que tomar salvando la distancia del tiempo la decisión de que no se es culpable, si no somos nosotros quienes abran los ojos a un ingenuo la vida se los abrirá y de una manera más cruel, pese a ello no podemos tener las agallas que tuvo el “viejo” e inmolarnos, ¿O quizás sí ante unas leyes injustas pero necesarias?.
Algunas veces me preguntan qué me parece esta o aquella idea política, me hacen esta pregunta desde ambos lados del espectro político, desde la derecha y desde la izquierda, yo que no tengo un ideario político al uso les respondo que si tuviera que hablar para un gran número de personas respondería de una forma que todavía no me he llegado a plantear pero individualmente no tengo más que decir que hagan otros la política, esta es el juego más despiadado de poder a parte de la guerra que se ha inventado en el que la palabra (el único bálsamo a parte de la guerra y del acto sexual que se conoce pese al abismo de eficiencia y bienestar que los separa) queda mancillada y se convierte en un arma de poder, que lo es y lo ha sido siempre, aunque con la posibilidad de soñar que no nos dejan en la política, soñando la palabra deja de ser un arma de poder y se convierte en una herramienta de unión entre los seres, un medio por el que las diferencias que siempre han sido pueden utópicamente un día dejar de ser, pues el hombre a parte de ser un acto de fe es su “Ser libre” o la mera “Posibilidad”, es decir la utopía, y en política se venden y se compran opiniones, y yo a quien me pregunta sobre la política le recomiendo que lea y deje que otros la hagan pese a Joan Fuster quien decía que la política si no la hacemos nos la hacen otros, ¿pero…?, Sólo lucho contra la barbarie, y el hambre.
Está claro que no hablo para multitudes sino que sólo quiero poner en claro mi vida, la vida de los demás, políticos, esclavos, carpinteros, intelectuales, líderes, etcétera es su vida y cada uno como ya dije más arriba toma el tren que más le conviene, yo vivo al margen de la política porque en ella no soy más que un peón en el juego del ajedrez que es la vida, cuando yo amante de este juego al igual que del devenir siempre he sido el rey o quizás solamente mi propio rey.